La flor blanca del ciruelo tiñe Nalda y sus alrededores y anuncia que estamos ya en plena primavera. Son las fechas en las que la Asociación de Protección y Promoción del Patrimonio de Nalda y su Entorno, Panal, celebra su ciclo de actividades destinadas a valorizar la ciruela claudia y que se abrieron ayer con la 'fiesta del ciruelo en flor'.
Por quinto año consecutivo, la plaza de la localidad naldense se transformó en un gran bazar donde se podía comprar desde pasas, peras y manzanas, hasta quesos, chocolates, flores y plantas, encurtidos, embutidos, pimientos, mermeladas de sabrosos sabores, aguardientes, bastones con empuñaduras de animales o el rico licor de pasas elaborado con una fórmula secreta por Augusto Merino, quien, desde hace 5 años, lo embotella para esta fiesta. No podían faltar tampoco las rosquillas elaboradas al instante por un grupo de mujeres.
Todos estos productos compartieron ayer espacio con una muestra de proyectos de dinamización rural en los que está embarcada esta zona próxima a Logroño, la entrega de la segunda edición del título al ciruelo singular, talleres y actividades infantiles y una demostración de trabajo en piedra seca.
Las múltiples citas de la jornada incluyeron, asimismo, el reparto de unas 400 raciones de migas, elaboradas como antaño las cocinaban los pastores, y que desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos; y dos rutas con ascenso al mirador del castillo, visita a la ermita de la virgen de Villavieja, a las ruinas del convento de San Antonio y ascenso al cerro Lutero. Como fin de fiesta, se ofreció una degustación de licor de pasa de ciruela acompañada por pastas.
La asociación Panal está acompañada en la organización de estos actos de reivindicación de la importancia de la ciruela claudia por la cooperativa Frutos del Campo de Nalda y cuentan con la colaboración del Gobierno de La Rioja, la asociación El Colletero, Nalda Cooperativa XXI, Ayuntamientoa, Ceip y asociación Altura.
La presidenta de Panal, Raquel Ramírez, explicó que en el valle se producen en torno a un millón de kilos de ciruelas, de las que la mitad se localizan en Nalda y que son comercializadas por la cooperativa Frutos del Campo. Según aseguró, la particularidad consiste en que Nalda es el único lugar que «seca las pasas por el método natural del cañizo, al sol», pero la tradición se va perdiendo.
Los ciruelos se van manteniendo en la zona, aunque Ramírez advierte de que en un futuro «se pueden perder porque hay otros árboles que son más productivos y por la presión inmobiliaria que sufre Nalda y sus alrededores».
El abandono de la agricultura ha tenido sus efectos y Nalda ha perdido masa arbórea.