La primera fase del ambicioso proyecto de rehabilitación del puerto viejo de Bermeo se encuentra prácticamente finalizado. Los trabajos, que se han prolongado por espacio de quince meses con una inversión global de 7,8 millones de euros, han supuesto una notable transformación de la dársena, que pasará a convertirse en el centro neurálgico de la actividad náutico-deportiva de Urdaibai, además de complementar la oferta turística de la villa. Su inauguración oficial tendrá lugar este jueves. El plan de actuación ha supuesto la instalación de cerca de 450 nuevos atraques, que permitirán a los propietarios de embarcaciones de recreo disponer de unas instalaciones «modernas», con servicios básicos como agua y electricidad.
Unos 347 botes con menos de ocho metros de eslora tendrán cabida en los pantalanes habilitados en el interior del puerto antiguo, mientras que los barcos de mayor tamaño dispondrán de boyas de amarre frente a la fábrica de hielo. La primera lista de inscripciones para la concesión de plazas ha sido ya confeccionada y la sociedad pública Euskadiko Kirol Portua, que será la encargada de la planificación, promoción, desarrollo y explotación de la dársena, procederá de forma inminente a su adjudicación.
No obstante, las tarifas que se barajan para cada amarre han provocado cierto malestar en la localidad. «Estamos tratando de negociar los precios y el sistema de cobro porque los costes en puertos como Ondarroa son más baratos que los que se pretende aplicar aquí. Un amarre para un bote de unos siete metros puede salir en Bermeo hasta por 900 euros anuales sin contar la luz, el agua, ni el IVA», aseguró el presidente de la asociación Portu Zaharra de la localidad, José Arenal. Esta primera fase del proyecto ha supuesto también una gran mejora urbanística del área terrestre del puerto viejo que, junto al resto del casco histórico de la villa marinera, pasará a ser peatonal. Las labores llevadas a cabo han comprendido la ampliación del muelle principal hasta una anchura de doce metros frente a los siete de media que tenía antes de separación con la lámina de agua.
Mejora urbanística
«Se ha seleccionado la tipología del muelle de bóvedas sobre pilas, tanto para mantener el aspecto característico del puerto antiguo como para ampliar la función de disipación de energía de las olas que penetran en el lugar. Además, la pavimentación se ha realizado con adoquín conforme a las ordenanzas del Casco Viejo», apuntaron desde el Gobierno vasco.
Los trabajos han incluido también la demolición de dos edificios de la zona que se encontraban fuera de ordenación. El Ejecutivo autónomo tiene previsto acometer en los próximos años sucesivas fases complementarias dentro del proyecto integral de mejora del puerto viejo bermeotarra.
Una de ellas consistirá en habilitar una fila de edificios, en paralelo al rompeolas, donde se ubicarán servicios como la Capitanía. La zona de Frantxua se convertirá en punto neurálgico del desarrollo del puerto viejo, con un parking de 450 plazas y espacios comerciales, así como una piscina de mareas y un balneario.