Con su preparación encaminada a intentar brillar en las clásicas de abril, como la Amstel o la Lieja, la Vuelta al País Vasco esperaba a un Alejandro Valverde competitivo y con ganas de brillar, tras un inicio de temporada más tranquilo de lo habitual para él. El murciano, acostumbrado a engordar su palmarés en los primeros meses, se había presentado en Irún con hambre de victorias. Sólo tenía una -en Murcia- y quería más. Desde ayer tiene dos. La primera etapa resolvió las dudas que podían quedar. Valverde está motivado, y ha venido al País Vasco a ganar, aunque ayer tuviera que esperar unos minutos para saber que es el primer líder de la carrera. «Había más rivales, pero sobre todo estaba Freire, que es todo un campeón, y batirle aquí da mucha ilusión», dijo el ciclista del Illes Balears, que admitió que no tenía ni idea de quién de los dos había ganado.