El día D. Llegó el momento. Los cruces de cuartos de final de la Euroliga -la antesala de la exclusiva 'Final Four'- levantan el telón con un Baskonia que anhela una gesta. Sólo así podría etiquetarse un triunfo en el descomunal OAKA, que rozará el lleno. Se trata, en todo caso, de un requisito indispensable para avanzar casilla hacia la soñada Praga. El primero que obtenga dos victorias recibirá el billete -el segundo partido, el jueves en el Buesa y el desempate, la próxima semana-.
Esta tarde sale a subasta la primera mitad. Y el TAU, pese a que carece del cartel de favorito, acude a tan lustrosa reunión con optimismo. Reforzado además tras el mandoble que propinó el domingo al Real Madrid. Una victoria, conviene no olvidarlo, generada en cancha ajena, ante 11.300 fieles 'merengues'. El blindaje anímico baskonista está apoyado también en hechos. Erdogan no se entrenó ayer, aún convaleciente de un esguince, pero jugará contra el Panathinaikos. Al genial escolta turco tendrían que haberle amputado un pie para no jugar hoy.
El Baskonia se prepara, por tanto, para protagonizar un 'maracanazo'. Así podría calificarse si descerraja el fortín más inexpugnable -aparentemente- del concierto europeo. Una calificación a la que contribuyen de forma decisiva los 18.000 incondicionales que llenarán las gradas del OAKA.
Oponente acorazado
La expedición azulgrana -que aterrizó en Atenas pasadas las ocho de la tarde- aspira a blindar su cerebro contra esa contaminación acústica. No queda otra. Tiene cuarenta minutos por delante para demostrarlo. Para rellenar otra página dorada.
Aparte del 'factor ambiental', el reto deportivo es de aúpa. El cuadro vitoriano, con la conocida baja de Drobnjak, lidiará con un oponente acorazado en este tipo de peripecias. Un ogro que hace unas semanas se vio en el filo de precipicio y que, aún así, conservó la calma. Un oponente entrenado por una leyenda. Un millonario cuyo disco duro no procesa la ausencia en Praga. Pero torres más altas han caído antes.