A eso de las siete de la mañana, cuando desayunó en Melbourne antes de coger el avión a Francia, Fernando Alonso pudo observarse en las portadas de los periódicos australianos, junto al Red Bull destrozado de Klien o al Ferrari de Felipe Massa embistiendo a Rosberg. «Hot Alonso (Caliente Alonso)», titulaba el 'Herald Sun'. «El campeón del mundo sobrevive a una demolición», contaba 'The Age' en páginas interiores.
El ovetense regresa a Europa con un botín extraordinario. Casi pleno en tres citas: 28 puntos de 30 posibles, que certifican dos victorias (Bahrein y Australia) y un segundo puesto (Malasia). Dos puntos menos que el año anterior por estas fechas en una secuencia que se repite. En 2005 también dominó Renault durante el primer tramo, pero lo que vino a continuación fue una réplica furibunda de McLaren.
En Europa se produce el milagro de los panes y los peces. Los motores evolucionan, la aerodinámica de los chasis mejora y los bólidos vuelan con más caballos en el equipaje. Esto es así por tradición en las fábricas. Las escuderías afinan los detalles y los circuitos europeos dan una vuelta de tuerca a la situación.
Es así, salvo en Renault. La factoría de Briatore se ha especializado en construir monoplazas solventes y rápidos desde el invierno. El R26 ofreció todos los síntomas de fiabilidad posibles durante los ensayos de pretemporada y en las tres primeras carreras del Mundial. Salvo el problema hidráulico de Fisichella en Bahrein (en Melbourne se le caló el coche en la parrilla), ningún otro percance ha afectado con severidad a la casa francesa. A partir de ahora será otra historia.
Como una centella
El asturiano es metódico. Tiene el mapa del Mundial en la cabeza. Y sus análisis suelen ser certeros. «Hemos aprovechado la primera parte de la temporada. Hemos cogido nuestra oportunidad ahora que teníamos un coche superior. Cuando los demás equipos nos igualen, tendremos que intentar ser fiables y acabar tantas veces como podamos en el podio».
La misma película del año pasado. Alonso cogió carrerilla allende los mares y Raikkonen le apretó las tuercas en el viejo continente. 2006 será una reedición de 2005 y, por tanto, la táctica del español girará en la misma órbita. «El secreto del año pasado fue acabar quince veces en el podio en diecinueve carreras. Si acabo catorce de dieciocho este año, podré ganar de nuevo el Mundial». Alonso se entrenará tres días en el circuito de Paul Ricard (mañana, el jueves y el viernes) y volverá a las pistas la próxima semana en Montmeló en espera de que las mejoras del McLaren no conviertan a Raikkonen en una centella inalcanzable.