El Correo Digital
Martes, 4 de abril de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Nuevo asalto en Francia
Francia asistirá hoy a la quinta movilización contra el contrato de empleo juvenil, después de que el presidente de la República, Jacques Chirac, adoptara el pasado viernes una vía intermedia: promulgar la ley, pero 'vaciándola' de su contenido más polémico (plazos y motivos del despido) hasta que su mayoría parlamentaria la reelabore buscando acuerdos. El jefe del Estado, que esperó a que el Tribunal Constitucional validara el texto, asumió así la existencia de una fuerte mayoría social hostil al proyecto, que incluye a los votantes del partido central del Gobierno, la UMP. Esta formación es, no se olvide, la del primer ministro, Dominique de Villepin, y la del ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, aspirante a suceder a Chirac y rival de facto de aquél. De hecho, la norma, que mantiene al Gobierno ante una complicada tesitura, se ha convertido en un elemento decisorio de la disputa, con ventaja en principio para Sarkozy, que ha visto como el presidente deposita en el partido -cuyos entresijos controla- la 'adaptación' de la ley. El ministro de Interior siempre ha defendido la suspensión de la norma y el inicio de un diálogo con los sindicatos.

El contrato de empleo juvenil, que acaba con la inacción del Gobierno en la materia, es muy liberal y da a los empresarios la posibilidad de despedir al contratado durante los dos primeros años sin más explicación ni responsabilidades. Una medida contraria a la larga tradición gala de protección social como parte de un modelo de bienestar que, más allá de la oportunidad y alcance de la ley, se enfrenta al desafío de su propia viabilidad. Prácticamente existe unanimidad en este diagnóstico, pero las recetas, a menudo muy ideologizadas y rehenes de intereses electorales, no alcanzan unanimidad, sino que provocan división. La decisión de Chirac no han servido para evitar la movilización, que tiene en los estudiantes y sus organizaciones los principales valedores y que hoy supondrá una nueva muestra de fuerza de una oposición estudiantil y juvenil en la calle que no se recuerda desde 1968.



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