Tras la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, las Cortes Constituyentes elaboraron una nueva Constitución que, tras intensos debates, fue aprobada en diciembre del mismo año. En ella se definía a España como «una república democrática de trabajadores de todas clases que se organiza en régimen de libertad y justicia».
El Estado se declaraba laico, separándose Estado e Iglesia, y el nuevo gobierno iniciaba una serie de reformas para intentar sacar al país de la crisis y retraso que se había instalado en él: la reforma militar, la reforma religiosa (se eliminaba la religión en las escuelas o se prohibía a las órdenes religiosas ejercer la enseñanza), la reforma regional, la agraria y la educativa.
Precisamente, la reforma educativa que se produjo durante los años que duró la II República en España es el tema central de la conferencia que ofrecerá hoy en Eibar Rosa Regás, actual directora de la Biblioteca Nacional y escritora, y que lleva el título de 'La República de los libros, los libros de la República'. Gracias a la reforma educativa republicana la escuela Primaria en España fue por vez primera obligatoria, gratuita, laica y mixta. Además, aumentó en un 50% el dinero destinado a educación, construyéndose más de 10.000 escuelas y se crearon 7.000 puestos de maestros, mejor pagados. En esta labor educativa tuvo también un gran papel las llamadas 'Misiones Pedagógicas' en las que participaban como voluntarios artistas, intelectuales, estudiantes o maestros que organizaban todo tipo de actividades culturales en los pueblos.
-'La República de los libros, los libros de la República'. ¿Por qué ha elegido este título para su conferencia?
-Voy a centrar la conferencia en el papel de la República en las escuelas y, sobre todo, en las misiones que mandaron los libros a las zonas más alejadas del país, donde todavía la gente no sabía leer. Gracias a estas misiones se montaron pequeños talleres para que la gente aprendiera a leer. Llegaron a los lugares más remotos del país pero también organizaron colonias infantiles de verano, que no se habían hecho jamás y en donde tenía gran importancia la lectura. La República también se ocupó de las personas mayores, que constituían la mayoría de los españoles que no sabían leer ni escribir.
-¿Esta actividad cultural finalizó con el comienzo de la Guerra Civil?
-No, no. Continuó durante la guerra, ya que también las misiones llegaron a los campos de batalla.
-¿Desde su punto de vista qué supuso la proclamación de la II República en España?
-Creo que fue el intento más importante de modernizar el país de toda la historia. Realmente si pensamos cómo era España antes de la República es como para echarse a temblar: era un país con un índice brutal de analfabetos, con unas clases sociales absolutamente divididas donde la burguesía y la aristocracia tenían acceso a todo, mientras que el resto de la gente no lo tenía. Afortunadamente, tanto en Madrid como en Barcelona se había creado desde principios de siglo, aunque muy marginada, una corriente pedagógica importante que la República supo aprovechar y en donde trabajaron todos los grandes pedagogos de la época a las órdenes de la República. También exigió a los profesores que estaban en ejercicio dos años de estudios, no tanto para enseñarles lo que a su vez ellos tenían que enseñar sino, sobre todo, para crearles conciencia de su misión. De la extraordinaria misión que tenían los profesores. Además, se les multiplicó el sueldo y se les dio todo el apoyo con lo cual los profesores se encontraron con que estaban preparados no sólo para hacer frente a lo que se pedía de ellos, sino que estaban convencidos de su misión.
-Entonces, se convirtieron en personas clave en la sociedad de la época.
-Eran personas de un grandísimo prestigio. La prueba del prestigio que tenían y de la labor que estaban haciendo era que cuando llegaron los facciosos, Franco y los suyos, lo primero que hicieron fue hacer desaparecer a todos los profesores. A muchísimos los fusilaron y a los demás los apartaron. Claro que purgaron a toda clase de personas pero se cebaron con los maestros: los maestros de la República eran los defensores de los valores universales.
-¿A qué se refiere cuando afirma eso?
-Los profesores durante la República habían dejado de enseñar creencias, como religión o moral, o los valores tradicionales de la Iglesia y del Estado totalitario, y habían pasado a defender valores democráticos aplicables a toda la comunidad como son la justicia, la libertad, la solidaridad, la igualdad...
-Es que es 'muy peligroso' que la gente piense, ¿no?
-Sí, sí, es muy peligroso. Sobre todo para los fascistas, que nos han tenido cuarenta años sin pensar y todavía más de la mitad de nosotros sigue sin pensar.
-¿Actualmente queda algo de la II República?
-Quedo yo y como yo muchísima gente. Y todos, absolutamente todos, los que no han muerto pero que fueron marginados y víctimas del franquismo. Y que nunca en la transición se pensó en ellos y que todavía hoy no se les ha concedido el lugar que les corresponde.