La Audiencia Nacional condenó ayer a 343 años de cárcel al miembro del 'comando Andalucía' Francisco Javier Gallaga por facilitar los explosivos con los que se atentó en abril de 1996 contra un autobús militar en Córdoba, ataque en el que murió el sargento Miguel Angel Ayllón y resultaron heridas otras cuatro personas, dos militares y dos civiles. En su sentencia, la sección primera de la Sala de lo Penal condena también a Gallaga a indemnizar a los herederos del sargento fallecido con 180.303 euros, así como a tres heridos en el atentado con 3.000 euros a dos de ellos y con 90.000 a otro.
Según el relato de hechos, Javier Gallaga entregó a otros cuatro etarras, ya condenados por los mismos hechos, el material necesario para colocar dos coches bomba y un artefacto en un contenedor de basuras al paso del autobús que trasladaba a los militares entre la ciudad y el campamento de Cerro Muriano. Las dos bombas de los coches, de 180 y 200 kilos de cloratita, no estallaron y sólo funcionó el artefacto del depósito, que alcanzó a los tres militares que esperaban el transporte en la parada y a los dos ocupantes de un automóvil que circulaba por la zona. El tribunal considera que Gallaga es autor de un delito de atentado terrorista con resultado de muerte, de 24 delitos de asesinato en grado de tentativa -los 20 ocupantes del autobús y los cuatro heridos- y de un delito de estragos terroristas.
De espera
Para condenarle, el tribunal se basa en las declaraciones que prestó otro integrante del comando, José Luis Barrios Martín, quien afirmó que Gallaga no participó directamente en el atentado sino que se encontraba esperando en Sevilla, pues «había llegado no hacía mucho con una furgoneta cargada de explosivos».