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alto el fuego permanente
Ibarretxe defenderá ante Zapatero su papel en la paz y ofrecerá su colaboración
«Todos vamos a ser útiles», dice la Presidencia vasca, que incide en que habrá que encarar «los problemas de carácter político» a través del diálogo multipartito
Ibarretxe defenderá ante Zapatero su papel en la paz y ofrecerá su colaboración
COOPERACIÓN. José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe conversan durante su último encuentro en La Moncloa, en septiembre pasado. / IGNACIO GIL
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El lehendakari acude hoy al palacio de La Moncloa con «buenas expectativas» sobre el resultado de la entrevista que mantendrá, a partir de las 11.45 horas, con el presidente del Gobierno para analizar el nuevo escenario político inaugurado por el alto el fuego permanente de ETA. Juan José Ibarretxe transmitirá a su interlocutor su disposición «a colaborar en lo que sea necesario» para intentar hacer irreversible el final de la violencia, desde la convicción de que su Ejecutivo no puede ser esquinado y debe preservarse su papel institucional en un proceso que «ilusiona» y da «esperanzas» a la ciudadanía de Euskadi. «Todos vamos a ser útiles», señalan fuentes de la Presidencia vasca, quienes sostienen que si «no hay nadie imprescindible», tampoco «hay nadie innecesario».

Ibarretxe pisará las alfombras de la residencia presidencial por quinta vez desde que José Luis Rodríguez Zapatero accedió al poder, hace dos años; ambos han despachado ya en más ocasiones de lo que lo hizo el lehendakari durante el mandato de José María Aznar, una fluidez en los contactos que se ha traducido en la recuperación de la relación institucional entre los gobiernos de Madrid y Vitoria. No obstante, el gesto de distensión de ETA confiere a la cita de hoy una fuerte relevancia, sobre todo para determinar el nivel de coincidencia en los diagnósticos y el grado de cooperación que puedan alcanzar ambos interlocutores en el delicado y complejo objetivo de asentar la paz de manera definitiva.

Zapatero reconocerá el peso político de su invitado y buscará atraerle a la unidad democrática para afrontar el proceso, cuyo liderazgo ha asumido y en el que cree prioritario verificar la autenticidad del alto el fuego antes de impulsar cualquier negociación entre las fuerzas vascas. El lehendakari responderá comprometiendo su colaboración para «aprovechar esta oportunidad y hacerla irreversible», persuadido de que en el camino será preciso encarar «los problemas de carácter político» a través de un diálogo multipartito, sin exclusiones y también «sin plazos» fijados con rigidez. El resultado de la reunión parece depender de cómo el presidente del Gobierno haga partícipe a Ibarretxe de un proceso en cuya gestación no ha tenido protagonismo y en cómo el jefe del Ejecutivo de Vitoria module su apuesta por la configuración de una mesa de negociación en Euskadi, destinada a explorar un acuerdo que concite un consenso «lo más amplio posible». «Hay que ir sin prisa pero sin pausa», resumen sus colaboradores.

Sin interferir

El lehendakari, que ayer asistió a la habitual reunión semanal del Euzkadi buru batzar, ha retrasado al menos hasta septiembre la formación del foro multipartito, lo que implica que no interferirá en esta primera fase centrada en asegurar que el cese de la violencia es absoluto y en la comparecencia, en junio, de Zapatero ante el Congreso de los Diputados; una posición que matiza la primera reacción del Gobierno vasco tras el alto el fuego de ETA, que los socialistas interpretaron como un intento de Ibarretxe de acelerar los pasos y recobrar protagonismo. El entorno del lehendakari volvió a negar ayer cualquier deseo de «oportunismo», recordó que la constitución de la mesa fue un compromiso adoptado en el discurso de investidura y constató que la mayoría de las fuerzas vascas aceptan, hoy por hoy, ese método. No obstante, también subrayaron que «la responsabilidad» compete a los partidos.

Ibarretxe no acude a la cita amparado por el criterio uniforme de su Gobierno. El PNV ha distinguido con nitidez «la prioritaria» verificación del alto el fuego de la configuración de un foro de diálogo y ha reafirmado su respaldo leal a la estrategia de Zapatero, lo que contrasta con los recelos que han dejado entrever sus socios de EA y EB y el hincapié que han hecho ambos en la mesa multipartita. Esa negociación implica sentar a la misma a la ilegalizada Batasuna, lo que constituye aún motivo de incomodidad para los socialistas, que no piensan derogar la Ley de Partidos.

Previsiblemente, Zapatero trasladará a su interlocutor algunas de sus intenciones, sobre todo en lo que tenga que ver con el regreso a la legalidad de la izquierda abertzale -interlocutor plenamente reconocido por Ibarretxe- y una política penitenciaria más flexible, una exigencia de cabecera del tripartito. El presidente prevé tranquilizarle también sobre la convocatoria del Pacto Antiterrorista.



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