La versión deportiva de la noticia oficializada ayer estuvo plasmada con la presencia de la cúpula del Bilbao Basket en el acto celebrado en el Ayuntamiento bilbaíno. Sus máximos responsables salieron en la foto, un signo de normalidad en una relación que ha vivido momentos turbulentos. La sociedad anónima deportiva rojilla sale ganando mucho con la llegada del nuevo Palacio de los Deportes, una pieza clave para su futura consolidación y crecimiento. El impulso dado por el equipo de baloncesto ha servido en los últimos años para recuperar la longeva aspiración de dotar a la ciudad de una instalación acorde a los tiempos que corren.
En el haber del actual Lagun Aro figura haber colgado el 'no hay entradas' una docena de ocasiones en sus dos temporadas en la ACB, llegándolo a hacer incluso en sus dos tentativas de ascenso desde la Leb. Pero la confirmación de su tirón popular llegó el pasado 22 de enero, cuando congregó 12.500 espectadores en el Bizkaia Arena tras decidirse la Diputación foral a verificar el alcance de la convocatoria baloncestística. Aquella confirmación aceleró definitivamente la maniobrabilidad institucional para encarar este proyecto. La intervención personal del diputado general, José Luis Bilbao, unida al pago a escote de la instalación, ha despejado un camino que hasta ahora había sembrado de dudas y trabas el alcalde Iñaki Azkuna, quien para quitarse el muerto de encima hasta hace escasas fechas se refería al BEC como la alternativa a lo que la ciudad de Bilbao no tenía.
Siguiente paso, Europa
Según ha podido saber este periódico, el Bilbao Basket será consultado en la elaboración del proyecto para que el resultado final se corresponda con la funcionalidad necesaria de un deporte-espectáculo y la organización de cualquier actividad lúdica. Los mandatarios rojillos dan por buena la idea de un aforo de 8.500 asientos, que podría crecer mediante la colocación de palcos a pie de cancha, y no descartan que en citas puntuales puedan retornar al Bizkaia Arena de Barakaldo.
En este sentido, el máximo accionista del club, Gorka Arrinda, prevé dos años duros de transición, ya que «debemos seguir hasta entonces cumpliendo con las expectativas que nos reclaman los políticos y la ciudad, pero con las limitaciones que seguiremos manteniendo en La Casilla. Cuando diseñamos el proyecto del Bilbao Basket, marcamos cinco puntos: ACB, sociedad anónima deportiva, masa social, nuevo pabellón y Europa. Los cuatro primeros, ya los tenemos o están en marcha. Las limitaciones de La Casilla están convirtiendo en un lujo ir al baloncesto, algo que no entra en nuestros planes, que pasan por popularizar el deporte con precios asequibles a todos los bolsillos».