El ruido del motor de las nuevas motocicletas de la Policía Municipal se puede escuchar ya por las calles de Bilbao. Ayer por la mañana llegó a la comisaría central de Garellano una partida de doce 'Yamaha Fazer', el modelo que sustituirá de manera progresiva a las actuales 'TDM' y 'Diversion', según informaron fuentes del cuerpo. Las flamantes máquinas, de media cilindrada (600 cc), más potentes y rápidas, pueden alcanzar los 230 kilómetros por hora. Las doce motos han sido pintadas con los distintivos de la guardia urbana y dotadas de sirena y luces de emergencia para su uso policial.
Aparcadas en fila en el porche, fueron admiradas por media plantilla a lo largo del día, pero los primeros en arrancarlas fueron sus futuros pilotos, los agentes de la Unidad de Tráfico de la guardia urbana. Algunos de ellos empezaron a realizar prácticas de conducción por la ciudad con el asesoramiento de un mecánico especialista, a partir de las cinco de la tarde de ayer. «Al principio cuesta un poco adaptarse, el motor suena raro», confesaba un agente local.
Presencia y manejo
Después de probar y desechar otros modelos, como 'scooter', la idea de la dirección del cuerpo pasa por dotar a la UT en el futuro de 40 de estas motocicletas, una por cada agente-motorista. Pese a que obliga al piloto a una posición excesivamente baja y a la falta de carenado, la marca fue elegida por su presencia, fácil manejo y por el precio relativamente asequible. Cada una cuesta unos 10.000 euros. Desde las antiguas 'Guzzi V50' y 'BMW 450' de los años 90, la nueva 'Yamaha Fazer' vendrá a modernizar la imagen de la Policía local.
En las últimas fechas también se han repartido entre algunos de los policías que integran los dispositivos especiales 'antibotellón' y 'antiviolencia' de las noches de los fines de semana en el Casco Viejo y Deusto-San Ignacio, medio centenar de chalecos antipunzón, que han empezado ya a utilizar. Aún está pendiente la adquisición de los guantes 'anticorte' para completar el material destinado a proteger al policía ante posibles agresiones con armas blancas en plena «guerra al navajero» declarada por el alcalde Azkuna.