El último sondeo publicado por la Diputación a mediados de febrero revelaba que casi una de cada cinco mujeres vizcaínas sufre una situación de maltrato. La lacra de la violencia doméstica se ha extendido como un reguero y el Departamento de Acción Social ha decidido ir más allá. Pese a que la iniciativa ya se conocía, el diputado Juan María Aburto, quien recibió ayer el apoyo de todos los grupos junteros, adelantó que en el plazo de un mes se pondrá en marcha el programa experimental destinado a mujeres abocadas a convivir con sus maltratadores. Suspergintza ha sido la entidad adjudicataria.
Esta situación puede deberse a mil motivos, aunque priman el miedo a enfrentarse a la pareja o la falta de autoestima. Incluso hay casos de mujeres que se encuentran en centros de acogida pero deciden regresar al domicilio conyugal. El propósito del programa es llegar a estas personas que sufren en silencio y que no se atreven a denunciar su situación. La Diputación intentará hallar estos casos a través de partes médicos o denuncias policiales. «Sabemos que los casos existen, pero son muy difíciles de cuantificar», señaló Aburto.
Casos diferentes
Aunque ayer evitaron hacer cualquier previsión sobre las futuras atenciones, se estima que pueden dar servicio a unas 34 víctimas al mes. No obstante, el número es «muy difícil de determinar». El presupuesto aprobado ha sido de máximos -549.000 euros- ya que desconocen cuantas mujeres van a ser atendidas. Además, se ha adoptado la figura del presupuesto unitario porque cada caso, matizaron, puede ser diferente a los demás y acarrear un mayor coste.
La iniciativa, experimental y pionera, ofrecerá terapias individuales grupales. Las sesiones se celebrarán en locales acondicionados o si se dan las condiciones necesarias, en el domicilio de la pareja. Las destinatarias serán mujeres que carecen de recursos económicos suficientes y en su caso, se dará prioridad a quienes tienen hijos.
Además del grupo de educadores, el equipo profesional estará compuesto por un pedagogo -responsable y coordinadora del programa- y al menos un psicólogo. En todos los casos será necesario que la mujer firme un documento de compromiso con la iniciativa.
Respecto a la duración, salvo excepciones, será de nueve meses. La primera fase, la del diagnóstico, tendrá doce sesiones. Según avance el programa, se irán elaborando informes mensuales. Las conclusiones y el análisis de la situación actual del núcleo familiar se detallarán en un documento final.