La UPV ha recuperado para la comunidad universitaria los llamados chalés de Sarriko, tres edificios situados en el parque, junto a la Facultad de Económicas y Empresariales, que hasta hace bien poco estaban abandonados. Los nuevos centros, que ya están abiertos al público, están concebidos para acercar la institución académica a los alumnos y facilitarles sus gestiones cotidianas.
Ubicados en la antigua finca del conde Zubiria, que residió en este parque hace más de un siglo, los edificios han sido rehabilitados por el servicio de arquitectura universitario, en una obra que ha costado 1,7 millones. Las reformas en los chalés, cedidos por el Ayuntamiento a la UPV, comenzaron en 2004. Un año antes, estaban habitados por indigentes e inmigrantes sin recursos, sobre todo el conocido como el cortijo, antigua residencia del conde. Aquí llegaron a vivir 15 inquilinos.
Punto de encuentro
Ahora, Zubiria Etxea se ha convertido, con sus más de 1.150 metros cuadrados, en la sede de varios institutos, entre ellos Hegoa, uno de los apoyos principales de la Diputación en la cooperación internacional. La vieja casa del portero, hoy denominada Larrako Etxea, es el punto de encuentro, a la puerta de Sarriko. Pegada a la avenida Lehendakari Aguirre, ofrece a los estudiantes información sobre becas y matrículas, lo que les evita idas y vueltas al campus de Leioa.
La casa más pequeña, Basoko Etxea, es el hogar de los servicios de inserción laboral, seguramente, uno de los más demandados por los universitarios.