Salió el sol en Augusta. Por fin después de seis años de lluvias y mal tiempo, aunque al juego de los españoles en la primera jornada del Masters le faltó un poco de brillo. Se resistieron los birdies en los marcadores, sobre todo en los nueve primeros hoyos del recorrido, donde el hoyo 1 y el 7, dos de los que más se han alargado, se hicieron muy cuesta arriba para todos.
Curiosamente, el esplendor de juego llegó con el temido Amen Corner (11, 12 y 13), del que salió favorecido el líder -al cierre del esta edición-, el fidjiano Vijay Singh, que tacita a tacita llegó al hoyo 15 con cinco golpes bajo el par, uno de ventaja sobre el desconocido americano Rocco Mediate.
Sergio García fue el mejor de los españoles y le arrebató en principio a Goosen la quinta posición al realizar su segundo birdie del día en el hoyo 8, para colocarse en ese momento con dos bajo par, a tres del liderato.
Hubo que acudir a la guía de jugadores para ubicar al tercer clasificado del torneo, Arron Oberholser (-3), estadunidense que juega su primer Masters de Augusta. También estaba Ben Curtis, ganador de un Open Británico hace tres años. La vuelta del veterano Fred Couples, con -2, y de Darren Clarke, que vive un duro trance personal con el cáncer que padece su mujer, fue motivo de alegría para los aficionados al golf.
Los tres españoles en competición tuvieron una primera ronda más que discreta. El primero en terminar fue Miguel Ángel Jiménez, que le fue ganando al campo durante muchos hoyos, aunque al final «ni chicha ni limoná», como comentó. Terminó al par. Peor le fue a José María Olazabal, que pese al eagle del 13 acabó tres por encima del par.
En cuanto a Sergio García, a quien la prensa especializada califica como el jugador con el mejor juego para llevarse un 'grande'... si logra superar sus problemas con el putt, al cierre de esta edición marchaba con un renta de dos birdies (hoyos 1 y 8). Mientras, Tiger Woods, defensor del título, iba con uno sobre el par, lejos de sus expectativas de favorito y con la cabeza en otro sitio: la enfermedad de su padre, que le mantiene en vilo.