Stéphane Berthomet, uno de los policías que ha combatido a ETA en Francia en el seno de las unidades antiterroristas, advierte del riesgo de aparición de una 'ETA-Auténtica' auspiciada por un sector intransigente disconforme con la declaración de alto el fuego permanente. El aviso ha sido lanzado en la edición electrónica del semanario francés 'Marianne' por este capitán de policía que es consejero técnico de Synergie-Officiers, sindicato de oficiales de los cuerpos de seguridad galos.
«En el seno de la División Nacional Antiterrorista (DNAT), donde he ejercido seis años, pasé largas horas discutiendo con los miembros de los comandos de ETA», recuerda el sindicalista policial. «Numerosas veces, con mis colegas, intenté comprender el recorrido intelectual que puede conducir a justificar la violencia ciega y la muerte de inocentes para defender ideas o imponer a democracias la autonomía y la práctica de una lengua regional», escribe antes de reconocer que «me cuesta creer que ETA renuncie pura y simplemente a la violencia para obtener satisfacción a sus reivindicaciones».
El experto en antiterrorismo, co-autor de un reciente libro sobre la amenaza islamista en Francia, opina que «es muy de temer que, como en todo proceso de politización, la base deje de solidarizarse con quienes han decidido o influido en el plano interno a favor del alto el fuego». «Los más jóvenes, los que han sido enrolados, formados, han sacrificado todo a la causa y aún tienen en la mano las armas de su último crimen, ésos corren el fuerte riesgo de rechazar una paz negociada y de entrar en una lógica de tipo 'IRA Auténtico', que podría hacer durar la violencia en el País Vasco durante largos años», señala en referencia a la rama disidente que en 1998 causó 29 muertos tras los acuerdos de paz en el conflicto irlandés.
El ex policía de la DNAT se pregunta «qué justificación pueden tener los jóvenes miembros de los comandos de ETA que tienen hoy entre 25 y 30 años y que jamás han luchado contra otra cosa que la democracia si no es el alistamiento y una cerrazón ideológica hasta el límite». A su juicio, «ETA nunca ha querido realmente hasta la fecha iniciar un proceso de paz renunciando a la violencia» y «la lógica de sus miembros» así como «las reivindicaciones imposibles de satisfacer -liberaciones anticipadas de condenados, autonomía completa, autodeterminación- parecen barreras infranqueables hacia una solución pacífica».