El año pasado se iniciaron en el territorio vizcaíno un total de 5.967 viviendas, de las cuales 4.491 son para venta libre y el resto protegida, según recoge el primer informe anual elaborado por la Asociación de Constructores y Promotores de Vizcaya (Ascovi) y presentado ayer a los medios de comunicación. El estudio valora la actividad constructiva llevada a cabo en 2005 como una de las «menos productivas de la última década» al registrar una caída en el número de viviendas iniciadas del 13,5 % respecto al ejercicio anterior, «que ya suponía un descenso del 10% en relación al 2003», precisó el gerente de la patronal vizcaína, Iñaki Urresti.
El informe también revela que el número de pisos iniciados en Vizcaya el año pasado está por debajo de la media del País Vasco -5,2 frente al 7,8- y a «mucha distancia» de comunidades autónomas limítrofes como La Rioja, donde la construcción de viviendas alcanza los 21 pisos por millar de habitantes. «En el caso del territorio vizcaíno es evidente el desequilibrio que existe entre la población residente y la actividad constructiva. Hay un desajuste tremendo entre la oferta y la demanda», según denunciaron ayer los constructores
Ascovi volvió a insistir en la necesidad de que las administraciones públicas liberen más suelo para poder construir más barato «Un tercio del precio final de la vivienda nueva corresponde al terreno», señalaron. De cada euro que un comprador por una vivienda nueva, «33 céntimos se los lleva el suelo; 32 se destinan a abonar la construcción del edificio; 13 son el promotor; siete para el constructor; diez para el pago de impuestos; dos para el arquitecto y el resto se divide entre gastos financieros, jurídicos derivados de la compra-venta».