Representantes de todos los grupos junteros se reunieron ayer con el diputado de Acción Social, Juan María Aburto, para analizar la situación de los menores inmigrantes que llegan a Vizcaya. El encuentro, que se desarrolló a puerta cerrada en un centro de Sondika, huyó del debate político en un intento de aportar soluciones a un problema «complejo». Cada vez vienen más chavales y más jóvenes, y la masiva afluencia provoca problemas como los registrados recientemente en el centro de Amorebieta.
El año pasado llegaron al territorio histórico 365 menores extranjeros, un centenar más que en 2004, aunque muchos de ellos sólo se quedan unos días. Las previsiones indican que la cifra irá en aumento. Los partidos políticos están de acuerdo en impulsar el reagrupamiento familiar, especialmente con los más pequeños, de entre doce y catorce años. Esto exige una coordinación con el Gobierno central, ya que las peticiones se tramitan ante la subdelegación. Además, apuestan por abordar el problema junto al resto de las comunidades autónomas.
«Si todas actuaran igual, no habría efecto llamada», destacó el portavoz del PSE, Josu Montalbán. La llegada de chavales procedentes de comunidades donde existe un menor nivel de cobertura social amenaza con desbordar los recursos disponibles en Vizcaya. José Ferrera, de Ezker Batua, comparte este diagnóstico y defiende la firma de protocolos de actuación «para que no se produzca un rebote».
A su juicio, «la ley tiene muchas lagunas en el tema de los menores no acompañados», lo que requiere «mayor cooperación institucional». Para el representante de EB debe quedar clara «la voluntad de garantizar los derechos de los menores más allá de incidentes puntuales».
Nerea Llanos, del PP, destacó que este tipo de jornadas «son más útiles» que los debates en comisión. «Espero que esto no se quede aquí, porque es un tema muy sensible y hay que trabajar mucho», enfatizó. «Es interesante que se aporten ideas de todos los grupos». Los partidos se despidieron con muchos frentes abiertos para buscar soluciones y un acuerdo cerrado, que el drama de estos adolescentes y los conflictos que pueda generar queden al margen de la controversia política.