Sin un nuevo comunicado del hospital Montepríncipe pero con los ánimos más calmados, ayer fueron pocas las visitas que Rocío Jurado recibió en su suite del centro hospitalario donde, según su hermano Amador Mohedano, se encontraba estable y consciente en todo momento. La familia prevé que la cantante continúe su convalecencia en su residencia madrileña.
Tras la alarma que se generó con el último parte, en el que se hablaba del empeoramiento que sufrió el estado de salud de la artista el miércoles a causa de una insuficiencia hepática aguda, los familiares insistían ayer en restar gravedad al asunto y aclarar que Rocío no estaba sedada, que había cenado dieta blanda la noche del jueves, que se encontrab bien de ánimo y que le habían sido restringidas las visitas únicamente con el fin de que descansara y se recuperara. Su hermano añadió: «Tened cuidado con las cosas que decís», en referencia a cómo se dispararon todo tipo de rumores a raíz de esa complicación.
Lo cierto es que el de ayer fue un día más sereno. Como prueba de que no había motivo de preocupación, Mohedano llegó a media mañana vestido con un chándal blanco y con un ramito de romero en la mano. Él mismo aseguró que estaban esperando el visto bueno de los médicos para llevarse a Rocío a su casa, donde seguirá su tratamiento.
Siempre teniendo en cuenta la gravedad de la dolencia de la chipionera, se da por descontado que, si no es necesaria su permanencia en un hospital, lo más recomendable es llevarla a su domicilio. Allí permanecerá rodeada de los suyos y, por supuesto, bajo atención médica. Al cierre de esta edición, Rocío Jurado permanecía aún en Montepríncipe, pero su hermano daba por hecho que a lo largo del fin de semana volvería a casa.
Rodeados de la familia
El interés que despierta el estado de Rocío Jurado hace que se analice con lupa hasta el último detalle de todo lo que sucede a su alrededor. Por eso, la llegada de su sobrina Charo al hospital la noche del jueves fue otro motivo de alarma dado que la joven apenas pudo esconder las lágrimas y el nerviosismo que llevaba. Fue tras permanecer junto a su tía cuando se tranquilizó.
Quien no se ha movido del hospital en los últimos días es el torero José Ortega Cano, que permanece junto a su esposa pendiente de su evolución. Ortega cuenta además con las visitas que recibe de todos sus hermanos así como de su madre Juana. Por lo menos, ahora en Madrid la familia ya no vive la angustia y la soledad que padecieron en Houston, donde la distancia impedía que en los momentos de crisis como el que han vivido en las últimas horas no pudieran contar con la compañía de los más allegados, cuyo apoyo es fundamental para superar trances de este tipo.
Lo que se da por seguro es que el traslado de Rocío a su casa se hará sin cámaras. Seguramente saldrá como entró a su llegada de Houston tras dos meses en la clínica Anderson: en ambulancia y por la salida del garaje de los médicos. Entre los desmentidos que Amador Mohedano realizó ayer está el rumor de que querían llevar a la cantante hasta su casa de Chipiona. «Eso será más adelante, de momento se queda en Madrid», aseguró.