Uno tiene el pálpito de que el cine argentino ha perdido impulso de un tiempo a esta parte, con películas que no acaban de redondear sus expectativas y con directores que se quedan a menudo entre dos aguas. Algo de todo ello le ocurre a 'Lifting de corazón', agridulce comedia de enredo sobre la imposibilidad de controlar el sentimiento amoroso, experimentado por un prestigioso cirujano, desplazado hasta Buenos Aires con el fin de acudir a un congreso médico.
«Cuando menos se espera, salta la liebre», asegura el refrán castizo. Es precisamente lo que le ocurre a nuestro cuarentón protagonista, en el momento en que irrumpe en su vida una adorable joven porteña, capaz de poner patas arriba su diario discurrir. Y, como no podía ser de otro modo, los rifirrafes a tres bandas están servidos, en un conjunto irónico, resuelto con cierto impudor e interpretado con sobriedad por unos actores y actrices bastante convincentes, pero que no termina de calar hondo en el ánimo del espectador. Es como si las pasiones desatadas que aquí se intuyen estuvieran adormecidas por la escasa intensidad de la propuesta.
Falta un gramo de locura en esta correcta película del autor de 'El lado oscuro del corazón', que intenta remitirnos de alguna manera a aquellos versos de Antonio Machado, cuando decía: «Tres veces dormí contigo, tres veces infiel me fuiste, morena, conmigo mismo». En fin, película en tono menor, donde se insertan asimismo situaciones dramáticas, probablemente con la intención de dotar de más espesor a una historia superficial.