Ser el 'rey del sector matinal' también tiene sus desventajas. Por ejemplo, que todo el pelotón conoce tu afición por ganar esa etapa. El idilio entre Jens Voigt y la tradicional jornada mañanera de la Vuelta al País Vasco viene de lejos. De 1998, concretamente, cuando ganó la primera parte del doble sector en Hernani. Desde entonces, ha sido un habitual de las escapadas, un madrugador que acertó en otras dos ocasiones: en 2004 bajo la lluvia en Lazkao y 2005, en la subida a Aranzazu. Fueron exhibiciones de fuerza en menos de 100 kilómetros, en donde era imposible pararle.
Pero 2006 trajo novedades al País Vasco. La protesta de los equipos conllevó la eliminación del clásico doble sector con el que finalizaba la carrera. Adiós a la etapa matinal, y modificación del recorrido, de cinco a seis días de ronda. Una medida agradecida por todas las formaciones, pero que no satisfizo a Voigt.
Este año, por tanto, el del CSC se había quedado sin su etapa favorita. Pero Voigt es un corredor metódico, de ideas fijas. En los planes iniciales de la Vuelta, antes del cambio de recorrido, la etapa Vitoria-Zalla estaba programada como la primera parte de la jornada final. Por lo tanto, debió pensar Voigt, no era cuestión de variar los planes. Para él era 'sector matinal'. Tocaba fuga y hacia delante se fue, esta vez en compañía de nueve corredores atentos a sus movimientos.
En ese grupo estaba Thomas Voeckler, maillot amarillo del Tour en 2004, y conocedor de las preferencias de Voigt. «Sabía que había ganado tres veces el sector matinal, y he estado atento a él porque intuía que podía intentarlo. Lo he vigilado, y ha atacado en el kilómetro seis. Nos hemos juntado un buen grupo y nos hemos entendido bien». El francés, que se crió en la Isla de Reunión, fue la desgracia de Voigt. En anteriores victorias el alemán llegó solo, ayer arrastró al corredor galo, más rápido y que le dejó sin su cuarta victoria en el País Vasco. Quizá es que en realidad ayer no era un sector matinal...