La tecnología y el deporte son inseparables en el alto nivel. La carrera científica por conseguir robar segundos al cronómetro es un elemento intrínseco en el deporte moderno -ya sea ciclismo o Fórmula 1- que ha acaparado la totalidad del I+D tecnológico deportivo, por las implicaciones económicas que ello tiene sobre la venta de un producto a un cliente que cada vez conoce mejor lo que compra. Para comprender la dimensión minimalista de este creciente fenómeno vamos a aportar algunos datos publicados recientemente por los responsables tecnológicos de los mejores resultados de los últimos años en ciclismo contra el crono.
Basándose en una contrarreloj profesional, de perfil plano y sin viento, sobre una distancia de 40 kilómetros disputada a un ritmo máximo de competición, concluyen que con una bicicleta de alta gama empleada en ruta por los profesionales podríamos invertir un tiempo de 52 minutos y 48 segundos; esto es, por encima de los 46 km/h de promedio. A partir de este registro podemos implementar tecnológicamente esta bicicleta con los últimos adelantos aerodinámicos hasta obtener, según los autores, un total de 3 minutos y 8 segundos de ventaja. Por ejemplo, escoger una combinación de una rueda delantera de bastones de carbono y una trasera lenticular de alta gama nos beneficia en 57 segundos respecto a unas ruedas estándar de 28 radios. Si se cambia un manillar clásico de contrarreloj de tubería redonda con acoples por un manillar de carbono con diseño aerodinámico con acoples integrados podríamos recortar hasta 45 segundos. La horquilla, como elemento que sujeta la rueda delantera y primer punto de contacto del cuadro con el aire, consigue mejorar el tiempo en 26 segundos, en caso de decantarnos por una con diseño carenado de gota de agua, respecto a una horquilla de ruta de carbono con diseño oval. El cuadro de la bicicleta aerodinámico de crono, pese a ser el elemento tecnológico más importante obtiene 'sólo' 37 segundos comparándolo con un cuadro de ruta convencional. En otras disciplinas como el triatlón, esta diferencia podría ser -utilizando cuadros aún más futuristas- de un minuto añadido, pero ciertos modelos no son usados en el ciclismo profesional, dado que la normativa de construcción de cuadros según la UCI -diseño clásico de doble diamante- impide que estos cuadros mas aerodinámicos puedan ser homologados. Aparte de la implementación sobre la máquina, una posición ergonómica adaptada al conjunto hombre-máquina, que utiliza patrones a partir del túnel del viento, se convierte en el elemento definitorio del ciclismo profesional hoy por hoy, y sin duda el más complejo de optimizar. Con esta posición del ciclista sobre la bicicleta en contrarreloj podríamos rebajar en 100 segundos el tiempo total respecto a montar en una misma bicicleta 'full-equipe' por sensaciones personales o a ojo del técnico correspondiente.
Por lo tanto la ventaja total que aporta el uso de los elementos aquí descritos puede hacernos pasar de los 46 km/h de la bicicleta estándar rutera a superar los 52 km/h con la estrategia más depurada, o dicho de otra manera más de 6 minutos de diferencia en 40 kilómetros. Son ventajas que, paradójicamente, exigen el mismo esfuerzo físico, pero un notable aumento del esfuerzo mental previo.