La cuenta atrás comenzó ayer. Las obras del nuevo San Mamés deben estar en marcha antes de septiembre de 2009, según advirtió el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, al presidente del Athletic, Fernando Lamikiz, durante la presentación de los 38.000 metros cuadrados asignados al club en el solar de la antigua Feria de Muestras. El primer edil de la capital previno al club de que la 'mancha' en Basurto-Olabeaga no esperará indefinidamente al nuevo estadio. Las reglas son muy claras. Si dentro de tres años no han arrancado las obras, no hay trato y el solar será destinado por el Ayuntamiento a otras utilidades.
De hecho, el primer edil llamó por dos veces la atención con gran énfasis sobre el asunto. «Pondremos un plazo para empezar la obras. Imagínense que cualquiera de las dos instituciones (Athletic y UPV), por lo que sea, no empiezan las obras en cinco años. ¿Pues sí que la hemos hecho buena! ¿La hemos armado! Si el Athletic no construye, pues no permite hacer nada a la Universidad. Por tanto pondremos un plazo. Es una condición. Por ejemplo, tres años. Si en tres años no han empezado las obras, este plan decae», advirtió rotundo el primer edil de la ciudad.
La teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Julia Madrazo, fue la encargada de señalar cuándo comienza a correr el tiempo. En cuanto el pleno municipal del mes de septiembre apruebe el plan especial para la zona. A partir de ese momento, la junta directiva tendrá tres años de plazo para colocar la primera piedra de su nuevo estadio.
El aviso del alcalde va totalmente en serio, como él mismo se encargó de remarcar. «En el plan especial se pondrá la condición de que si en tres años una de las dos instituciones no ha cumplido los plazos, no se cumple el compromiso», señaló.
El primer edil utilizó el plural, pero evidentemente la referencia a los tiempos va dirigida exclusivamente al Athletic. Al fin y al cabo, la UPV necesita que se derribe al actual San Mamés para levantar buena parte de su campus tecnológico. El mismo alcalde destacó que «la Universidad tiene prisa porque se eche abajo el campo».
Fuentes del club dijeron ayer que no hay inconveniente, que garantizan que en ningún caso vencerá el plazo dado ayer por el Ayuntamiento. «Por ahí no hay ningún problema. Llevamos trabajando en este proyecto desde hace muchísimo tiempo y no se vendrá abajo por no empezar las obras», se comprometió ante este periódico una fuente de la junta directiva.
Disputa resuelta
La disputa sobre el solar que ocupará el Athletic para levantar su campo quedó resuelta ayer definitivamente, cuando Azkuna presentó en el Salón Árabe del Ayuntamiento, en medio de un gran revuelo informativo, el sitio asignado. Se trata de 39.000 metros cuadrados en forma de plaza elíptica, frente a los 28.000 del actual estadio, y que provoca que San Mamés (mantendrá el nombre) gire en 180 grados.
Con este terreno, el club podrá construir un estadio con capacidad para 50.000 espectadores, ampliable en dos mil más, un aforo que el alcalde considera más que suficiente. «No está mal», dijo Azkuna con la mirada fija en Lamikiz. El presidente sonrió. Sin embargo, el proyecto final supone un repliegue para su club, que en sus primeros planes confiaba en contar con un terreno para 60.000 personas. «Todos hemos dejado pelos en la gatera», explicó gráficamente el edil. Y a continuación recordó que a cambio el club al menos se sale con la suya de mantener San Mamés cerca de su ubicación actual. Es decir, el Consistorio ha entendido que el Athletic merecía un tratamiento privilegiado, pese a que el tripartito que gobierna la ciudad no le habría importando mucho que el campo se alzara en Artxanda. «Allí les podríamos haber dado 300.000 metros», indicó Azkuna. ¿Pero estaba el Athletic dispuesto a ir allí? Me temo que no», añadió el alcalde.
El club, sin embargo, cree que no está dicha la última palabra sobre el aforo. Todo depende, indicó una fuente de la directiva, de cuántos metros hacia abajo se pueda excavar. En el mejor de los escenarios, agregó la misma fuente, se pueden alcanzar los 58.000 asientos, aunque se considera más razonable situar la previsión en 55.000.
Sitio para los socios
El dilema sobre la solapación de los dos solares ha quedado resuelto, tal y como adelantó EL CORREO, con una decisión salomónica. Dos tercios del nuevo campo estarán en los terrenos de la Feria de Muestras y el resto sobre la calle Pichichi, que desaparece, y el campo actual. El tercio restante irá solapado sobre el actual campo, lo que obligará a demoler la Tribuna Principal para cerrar el nuevo campo.
Esto permitirá simultanear la construcción del nuevo estadio con la celebración de partidos en el actual, aunque a cambio obligará a estrenar la instalación sin concluir las obras. Las fuentes del club consultadas indicaron ayer que esta última parte tardará en construirse alrededor de cuatro meses.
Es decir, si como se quiere, la mudanza se produce entre una temporada y otra, apenas habrá partidos de competición con el campo inconcluso. El asunto supone un alivio para la actual junta porque le garantiza ubicación para sus 34.000 socios en el nuevo estadio desde su inauguración.