Ferviente amante de la cultura germana, Fernando Lamikiz siempre ha tenido un referente a la hora de esbozar el diseño para el nuevo San Mamés. Su modelo es el Allianz Arena de Munich, el estadio que acogerá el partido inaugural del inminente Mundial y que costó 340 millones de euros. Sin embargo, una obra de esta magnitud es prácticamente irrealizable en Bilbao, y así lo asume el propio Lamikiz, debido a que las dimensiones del terreno en las que se asienta el campo bávaro son superiores a las reservadas para el Athletic.
Para empezar el estadio alemán, inversión económica aparte, está situado en las afueras de la ciudad bávara por lo que no contó con ningún obstáculo para su expansión. Además, el Allianz Arena, inaugurado hace casi un año y construido en menos de tres para albergar los choques del Bayern y el Munich 1860, cuenta con una capacidad de 69.901 asientos en lugar de los 50.000, como mucho 52.000, según el alcalde, que tendrá el nuevo feudo rojiblanco.
De todas formas, el presidente del Athletic tiene en su ideario un proyecto similar con respecto a los equipamientos del campo bávaro. Este estadio, cuya luz exterior cambia de color en función del equipo que juegue de local, posee 106 palcos vips 106, dos restaurantes, una zona mixta de 520 metros cuadrados, 28 kioskos, además de un aparcamiento de dos alturas.
Con estos datos, el Allianz Arena está considerado uno de los estadios más modernos del mundo, sino el que más. Fue diseñado por la prestigiosa firma de arquitectos suiza Herzog & de Meuron, que, junto a este campo, tiene entre sus obras el edificio principal del Forum de Barcelona y el estadio olímpico de Pekín.