Tras haber intentado sin éxito un acuerdo amistoso de compra durante los dos últimos meses, un consorcio liderado por Ferrovial lanzó ayer una OPA sobre la compañía británica BAA, líder mundial en la gestión de aeropuertos. El grupo que preside Rafael del Pino y sus socios ofrecen 12.405 millones de euros por el 100% de la firma, que explota siete aeródromos en Reino Unido -entre ellos, los de Heathrow, Gatwick y Stansted, en Londres- y participa en otros en Estados Unidos, Australia, Italia y Hungría. La empresa 'opada' calificó de «hostil» la oferta e invitó a sus accionistas a que la rechacen por considerarla insuficiente.
El consejo de administración de BAA recordó que la OPA presentada ayer no mejora el precio ofrecido en los contactos desarrollados en las últimas semanas; una propuesta que fue rechazado de plano por la operadora porque «no refleja el verdadero valor de su cartera única de aeropuertos estratégicos». Ferrovial ofrece 11,642 euros por acción, por debajo de los 11,992 euros a los que la firma británica -cuya cotización se ha disparado en lo que va de año- cerró el jueves en Bolsa. No obstante, el grupo español destacó que esa cifra representa todavía una prima «significativa» del 27% respecto a la cotización media de la 'opada' durante los 30 días anteriores al 6 de febrero, día en que comenzaron las especulaciones sobre la operación.
Ferrovial tiene ahora un plazo de 28 días para registrar su propuesta y podrá mejorar el precio en el momento de presentar el folleto, según fuentes conocedoras de la operación. La constructora explicó que está dispuesta a realizar un «pequeño incremento» a cambio de obtener el beneplácito del consejo de BAA. Es más, en su comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) no considera hostil la OPA y se compromete a mantener una «voluntad de diálogo» para llegar a un acuerdo amistoso.
La compañía cuenta ahora con ventajas como el haber eliminado a uno de sus posibles rivales en la puja, el banco australiano Macquaire, tras cerrar un pacto con él. En virtud de este acuerdo, el el grupo español le traspasará los aeropuertos de Sidney y Bristol por 754 millones de euros.
Además, Ferrovial no está sola en su asalto a BAA, una compra que supera en 3.000 millones de euros su propia capitalización bursátil. Para la operación ha constituido un consorcio que controla en un 60% y en el que participan la Caisse de Dépôt et de Deplacement du Québec y una sociedad de inversión dirigida por GIC Special Investiment, la rama de inversión en capital riesgo del Gobierno de Singapur.
Caída en Bolsa
Pese a este apoyo, la Bolsa acogió de forma negativa la ambiciosa OPA que ha lanzado. Al cierre de la sesión, sus acciones cedían un 2,4% de su valor, hasta los 67,1 euros. En el parqué de Londres, los títulos de BAA se apuntaron un 1,5%, hasta los 12,076 euros, impulsados por el rechazo del consejo.
La operación está sujeta a la aceptación de al menos un 90% del capital, pero el grupo se reserva la posibilidad de conformarse con un porcentaje inferior. Además, ha acordado con los bancos financiadores -Citigroup, Royal Bank of Scotland, Santander y Caylon- no declarar incondicional la OPA en tanto no se reciban aceptaciones equivalentes a un 75% de la propiedad.
La OPA coincide con una invitación del Gobierno a que las empresas participen en la gestión de los aeropuertos públicos. El Ejecutivo prepara un nuevo modelo de control de los aeródromos en el que, sin perder la titularidad de las infraestructuras, el Estado dará cabida a la iniciativa privada y al resto de administraciones.
La compra de BAA, de confirmarse, será una de las más importantes operaciones internacionales emprendidas por una empresa española. Ferrovial sostiene que la iniciativa es «completamente consistente» con su estrategia, basada en «inversiones a largo plazo e internacionales en negocios de servicios de infraestructuras y transportes, incluyendo aeropuertos y autopistas de peaje». La compañía sumará siete aeropuertos a los cuatro que ya gestiona en Australia, Reino Unido y Chile, aunque luego venderá a Macquaire los de Sydney y Bristol.
Por los siete aeródromos de BAA en Gran Bretaña -los tres de Londres y los de Glasgow, Edimburgo, Aberdeen y Southampton- pasaron el pasado año 144,3 millones de pasajeros. En esas instalaciones aterrizaron 1.700 aviones de media cada día; es decir, casi un aparato cada medio minuto.