Alumnos y profesores de Armeria Eskola de Eibar protagonizaron ayer el desalojo del edificio escolar por un incendio que se había declarado en unos servicios de la planta baja del centro. Todo funcionó como está programado en el plan de emergencia previsto para estos casos, pero la alarma resultó ser falsa: sólo era un ensayo general por si algún día se tiene que hacer frente de verdad a este tipo de situaciones de emergencia. Sólo unas pocas personas conocían que se iba a realizar la evacuación del centro. El resto, la gran mayoría, desconocía que la alarma fuera falsa. La sorpresa fue general en cuanto sonó la alarma, pero la tranquilidad reinó en este desfile por las puertas del centro.
El inmueble, en el que había unas 200 personas en el momento en el que se declaró el supuesto incendio, quedó vacío en 7 minutos, medio minuto menos que en el último simulacro desarrollado. Es el segundo ensayo de evacuación del edificio por incendio que se lleva a cabo en el curso 2005-2006. «Vamos mejorando», comentaban ayer los responsables de Armeria. Afortunadamente el plan de emergencia no se ha tenido que activar nunca por motivos reales, «pero tenemos que estar preparados», aseguran.
Para los alumnos fue un corto recreo de diez minutos en mitad de la actividad habitual de las clases. Sonó la alarma y abandonaron todos el edificio por donde se les indicaba. El centro eibarrés realiza cada curso escolar tres simulaciones, la primera de ellas de accidente, y las dos siguientes de evacuación del edificio por incendio o cualquier otro tipo de emergencia.
El primer desalojo por un incendio ficticio tuvo lugar el pasado 5 de noviembre. En ocasiones anteriores el centro ponía en conocimiento de los alumnos y profesores que el simulacro se iba a llevar a cabo, pero en esta ocasión la evacuación se realizó sin previo aviso.
Corte de tráfico
A las 10.30 horas en punto sonaba la primera sirena de aviso. En ese momento los responsables asignados para cada planta del edificio se reunieron en la entrada del centro para informarse de la situación. Tras comprobar que el foco de fuego se encontraba en la planta baja se decidió evacuar el edificio por el patio y por una puerta lateral Se dieron instrucciones precisas de por dónde y cómo salir.
Una vez en la calle se dirigieron hacia el parque situado en la acera de enfrente. El tráfico se llegó a cortar un momento en Isasi para facilitar el paso. Un alumno del centro, con chaleco reflectante, se encargó de parar el tráfico, intenso, que a esa hora circulaba por Isasi.
En el anterior simulacro realizado en noviembre la evacuación duró 7 minutos y medio, desde la primera sirena hasta que se desalojó el edificio.
«Hasta el momento la experiencia ha ido bien», asegura el responsable de este dispositivo de seguridad del centro eibarrés, Santos Aranburu. «Siempre detectas aspectos mejorables», añade, «como el año pasado, que vimos la necesidad de hacernos con una señal y un peto para poder para el tráfico frente a la entrada principal de la Escuela en el caso de que fuera necesario», asegura. «Es muy positivo realizar este tipo de simulacros pues ayudan a solucionar posibles carencias y a mejorar».