La historia oficial señala que el Gobierno de Gerhard Schröder condenó la aventura militar de Estados Unidos en Irak, se negó a enviar soldados y que la valiente decisión del ex canciller le permitió ganar las elecciones legislativas de octubre de 2002, aunque arruinara las relaciones futuras entre Berlín y Washington.
Desde ayer una comisión del Bundestag investiga si Schröder y sus más cercanos colaboradores escondieron parte de la verdad a la opinión pública al consentir que agentes del servicio de inteligencia exterior (BND) cooperaran con los norteamericanos, tal y como denuncio el mes pasado el periódico 'The New York Times'.
La comisión ha sido establecida por petición de los tres partidos de oposición y, aparte de dilucidar cuál fue el rol que desempeñaron dos agentes del BND en Bagdad durante los días que siguieron a la invasión, también tratará de esclarecer si el Ejecutivo autorizó que aviones fletados por la CIA para transportar prisioneros utilizarán el espacio aéreo y aeropuertos germanos.
Misterioso secuestro
Otra tarea será aclarar el misterioso secuestro de un ciudadano alemán de origen libanés, que fue capturado por la CIA en Macedonia y, después de pasar cinco meses en una cárcel clandestina en Afganistán, fue dejado en libertad. Además, también analizará la participación de agentes y policías germanos en interrogatorios en Guantánamo y Damasco.
A comienzos de marzo, 'The New York Times' reveló que los dos agentes del BND, además de indicar posibles objetivos militares que debían ser bombardeados por los aviones aliados, habían entregado a la inteligencia militar norteamericana un plano de la defensa de Bagdad.
El actual Ejecutivo de Berlín confirmó la presencia de los espías en la capital iraquí durante la guerra, pero negó que hubieran entregado información militar a Washington. El supuesto rol de los dos agentes, además de poner en entredicho la gestión de Schröder durante la guerra, puede «provocar una pequeña crisis.
El ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, además de ocupar ya este cargo durante la invasión, era coordinador de los servicios secretos. En una comparecencia reciente ante el Parlamento, aseguró que los miembros del BND, además de no violar la política antibélica de Schröder, habían contribuido a evitar la muerte de civiles inocentes.