Paneles fotovoltaicos, autobuses, contenedores de basura. Tienen en común su aportación al desarrollo sostenible y forman parte de los proyectos subvencionados por del Departamento foral de Medio Ambiente. La Diputación repartirá este año dos millones de euros entre 25 iniciativas relacionadas con el ahorro de energía, las energías renovables, la gestión de residuos y la movilidad. La partida, aunque discreta, ha crecido un 300% respecto al pasado ejercicio.
La eficiencia energética es una de las preocupaciones más extendidas. Diez municipios recibirán ayudas para impulsar este tipo de iniciativas, ya sea en el alumbrado público o en recintos municipales. Larrabetzu va a incorporar una instalación fotovoltaica, acoplada a la red convencional, para transformar la energía solar en eléctrica. En Sondika se van a instalar este tipo de paneles en un edifico público para que produzca su propia energía.
Zamudio implantará controladores de potencia en el alumbrado público y Laukiz iluminará el barrio Agirre con farolas de cuatro metros de altura que se alimentarán con paneles solares. También Alonsotegi, Arantzazu, Artea, Ereño, Loiu y Mungia han conseguido apoyo foral en su apuesta por el ahorro de energía. «Se trata de dar ejemplo y reducir el consumo en las instalaciones municipales», explicó ayer el diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga.
El programa incluye otras muchas 'asignaturas'. Por ejemplo, el transporte público. La Diputación aportará 144.000 euros al intercambiador de Etxebarri, que facilita el acceso al metro, Euskotren y Bizkaibus desde todos los barrios del municipio mediante autobuses lanzadera. También se considera «prioritaria» la primera fase de la peatonalización del casco urbano de Arrigorriaga. En Abanto, se impulsará el bidegorri que unirá el de La Arena con Gallarta.
Una de las iniciativas más originales es la de Arrieta. Este municipio, eminentemente rural, implantará un sistema para hacer compostaje doméstico en caseríos, casas de campo y viviendas con huerta o jardín. «En realidad es algo que, por tradición, ya se hace», afirma Madariaga. Ahora se organizará un taller de formación y se repartirán recipientes compostadores para aprovechar los residuos, en especial los de poda y jardinería, y evitar «quemas o vertidos incontrolados».