Los morosos son una 'especie' desterrada por las entidades bancarias y las cajas de ahorro, muy al contrario de la rentabilidad que representan para los asesores hipotecarios independientes. En ellos han descubierto un nicho de clientela muy productiva. ¿Deudores lucrativos? Así es.
Alrededor de 1,6 millones de personas residentes en España y 270.000 empresas tenían a finales de 2005 algún impago en sus economías: dejaron pendientes las letras de la hipoteca, las del coche, las compras de Navidad, las vacaciones en familia... Incurrieron en 2,7 millones de insolvencias o créditos morosos; es decir, en préstamos bancarios no devueltos a partir de los tres meses siguientes a la fecha de vencimiento del plazo.
Cada mes se produce una media de 150.000 nuevas altas en los listados de morosos y casi 140.000 bajas. El cometido de los 'brokers' consiste en sacar de la base de datos de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) y del Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) - que se nutren de la información aportada por 286 bancos, cajas de ahorro y rurales, financieras de crédito y empresas que gestionan créditos para concesionarios de automóviles o pagos de recibos telefónicos- a aquellas personas que, para llegar a fin de mes, han necesitado algo más que tirar de tarjeta.
Ambos ficheros ofrecen información sobre el riesgo comercial que supone la contratación con personas que tienen algún precedente de incumplimiento en sus abonos, gentes que no han podido hacer frente a sus cargas y las entidades financieras no quieren saber nada de ellas. El asesor se encargará de unificar las cuotas derivadas de sus créditos actuales, incluida la hipoteca, en una sola operación bancaria y, con la garantía de su propiedad, logrará que la cuota resultante sea inferior a la suma de las actuales.
«Incluso ayudamos a levantar los bienes embargados para que el cliente pague a sus acreedores y no tenga que perder o malvender su casa». El banco «no podrá rechazar la oferta» y el cliente que ha incurrido en una situación de morosidad podrá liquidar sus deudas y abandonar su embarazosa estancia en archivos indeseables. El respiro que anhela.