El Correo Digital
Domingo, 9 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
Cinco años más para el milagro
Berlusconi ha querido contentar a todos, no ha satisfecho a nadie y ha transmitido la sensación de que sólo se ha ocupado de sus asuntos
Cinco años más para el milagro
'Todos somos gilipollas' es la respuesta al reto de Berlusconi. / AP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El hombre más rico del país, propietario de tres cadenas privadas y con varios procesos pendientes ganó en 2001, con el beneficio de la duda, gracias a la promesa deslumbrante de que haría de Italia, de una vez por todas, un país moderno. Los bancos y los empresarios apoyaban a Silvio Berlusconi, esperando reformas liberales que desatascaran un país donde hasta para comprar una moto hace falta un notario. Le votaron millones de ciudadanos ilusionados con la posibilidad de que la administración empezara a funcionar, los trenes llegaran a la hora y se terminaran las autopistas.

Sin embargo, cinco años después, no se ha hecho el milagro, y ahora Berlusconi pide cinco más para esa revolución prometida. Lo cierto es que ha desaprovechado el Gobierno más estable que ha tenido Italia desde la II Guerra Mundial, la única legislatura jamás completada, sin lograr ningún avance palpable. 'Il Cavaliere' se ha mostrado timorato, porque ha querido contentar a todos sin satisfacer a nadie, sin gobernar nunca con un criterio firme. Berlusconi suele replicar que sus planes se han truncado por el 11 de septiembre y el encarecimiento del petróleo, y le echa la culpa al euro del incremento del coste de la vida. Pero el ciudadano también ha visto que sí ha tenido tiempo para aprobar unas cuantas leyes que sólo le servían a él para salvarse de sus procesos judiciales. En Italia cualquiera entiende que un político se aproveche del cargo, pero se espera que haga algo.

Ha subido las pensiones, sí, pero de forma mínima. Ha reducido los impuestos, sí, pero en un porcentaje infinitesimal. De las grandes obras previstas, ninguna se ha concluido y sólo ha cumplido el 21% de la inversión. Llevó Italia a Irak contra la oposición popular, aunque de esto no se ha vuelto a hablar. Berlusconi promete nuevas maravillas y pide más tiempo para «el renacimiento de Italia». Es cuestión de creérselo o no.



Vocento