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Domingo, 9 de abril de 2006
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LA RIOJA
LA RIOJA
Un cultivo de buena planta
La Almazara Ecológica de Alfaro, que supuso una apuesta arriesgada por la diferenciación, prevé alcanzar una producción de 100.000 kilos antes de 2010
Un cultivo de buena planta
APUESTA. La maquinaria de la almazara ha supuesto una importante inversión económica. / M. ARNEDO
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LOS DATOS
Nombre: Almazara Ecológica de La Rioja.

Situación: En el término municipal de Alfaro, a la altura del Km. 2 de la carretera de Grávalos, tiene ubicadas 42 hectáreas de olivo y las instalaciones de la almazara.

Actividad: Produce, elabora y comercializa aceite de oliva virgen extra acogido a 'Agricultura Ecológica' y a la DOP 'Aceite de La Rioja'.

Producción anual: Ronda los 65.000 kilos, de los cuales exporta entre el 65 y 75 por ciento a Andorra, Francia, Reino Unido, Suiza, Alemania, Estados Unidos y Japón. En proyecto, Austria y China.

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Cuando la familia Catalán Alonso decidió constituir la Almazara Ecológica de La Rioja en Alfaro hacia el año 1999, muy pocos auguraban el éxito de esta iniciativa. El sector del aceite de oliva era casi inexistente en la comunidad y la producción se destinaba íntegramente a autoconsumo.

Siete años después el sector oleícola ha experimentado un gran desarrollo y esta empresa familiar, dedicada a la producción y comercialización de aceite, se ha convertido en la principal exportadora de este producto en La Rioja. Sus ventas internacionales le han hecho merecedora del premio al mejor proyecto empresarial por su proyección exterior, concedido por la Asociación de Jóvenes Empresarios de La Rioja (AJER) el pasado 3 de marzo.

«Fue una apuesta arriesgada», asegura Manuel Catalán, copropietario de la almazara junto a sus dos hermanos, Vicente y Jesús. «Por aquel entonces, la actividad agraria se centraba en los cultivos herbáceos, pero nosotros queríamos apostar por un cultivo alternativo y pensamos que el olivo podía experimentar un desarrollo importante en los próximos años. No sabíamos nada sobre él, así que, en 1994, iniciamos un período de formación integral visitando otras zonas olivareras como Cataluña y Andalucía».

Buscar la diferenciación

El siguiente paso fue plantar quince hectáreas de arbequina, una variedad de olivo que hasta el momento no se cultivaba en nuestra comunidad, en régimen intensivo. En noviembre de 1999, pusieron en marcha la Almazara Ecológica de Rioja, que se constituyó como la primera microempresa oleícola española de ámbito familiar con una producción cien por cien ecológica, logrando así diferenciarse del resto.

«Hasta 2002 no empezamos a creer en nuestras posibilidades», asiente Catalán. Desde entonces, el proyecto no ha dejado de crecer. La almazara cuenta actualmente con seis trabajadores fijos y una capacidad agrícola de 70 hectáreas, de las cuales 42 están plantadas de olivo. Su producción anual ronda los 65.000 kilos de aceite de oliva virgen extra acogido a 'Agricultura Ecológica' y la DOP 'Aceite de La Rioja'. Entre el 65 y el 75 por ciento se exporta a Andorra, Francia, Reino Unido, Suiza, Alemania, Estados Unidos y Japón, y esperan empezar pronto en Austria y la Costa Este de China con sus marcas 'Isul' y 'Graccurris'.

Un sector en alza

El crecimiento de la almazara ha sido paralelo al de un sector oleícola revitalizado. Según datos proporcionados por la Consejería de Agricultura y Desarrollo Económico de La Rioja, la superficie de olivar pasó de 2.945 hectáreas en 2000 a 4.116 en 2004. Además, se ha conseguido una mayor profesionalización de los trujales y que un alto porcentaje del producto elaborado sea virgen extra, haciendo de la producción de aceite una alternativa de vida para los agricultores.

Gestión patrimonial

«No estamos ni mucho menos en máxima producción», cuenta Catalán. «Nosotros llegaremos antes de 2010 a los 100.000 kilos de aceite. Para alcanzar dicho horizonte, incrementaremos la superficie dedicada al olivo y ampliaremos las instalaciones de la almazara. Recientemente, hemos hecho una inversión de 187.000 euros para construir una nueva nave de 300 m2 que albergará la fase de envasado. En 2004, hicimos otra de 95.000 euros». La inversión inicial alcanzó los 950.000 euros.

Se trata de un proyecto ambicioso con vocación de perdurar en el tiempo. Con el fin de asegurar el relevo generacional, la familia Catalán Alonso va inculcando a los más niños la filosofía de la almazara. En opinión de Manuel, «si a una persona no le acostumbras desde pequeña a estar en la empresa, el cambio generacional se complica. Mis padres, Vicente y Soledad, nos fueron adaptando a la agricultura y a la capacidad de sacrificio de este trabajo. Ahora hay tres nietos en la familia: Isaac, Saúl y Sofía. Queremos que estén presentes en la fase de cultivo, almazara y comercialización. Así, cuando tomen la responsabilidad de la empresa familiar sabrán cómo hacerlo y qué cambios introducir».

«Además, el proyecto se propuso con una filosofía socioestructural de vertebración familiar para garantizar la gestión patrimonial. Uno de nuestros principales objetivos es que los miembros de la familia permanezcamos unidos en el desarrollo de este negocio», finaliza Manuel Catalán.



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