La 'Supersur' sobresale en todos los capítulos de la historia de las obras públicas de Vizcaya. También en el de las expropiaciones. La primera fase de la autopista alternativa a la A-8 obligará a ocupar 2,5 millones de metros cuadrados de terreno en nueve municipios vizcaínos, desde Abanto hasta Arrigorriaga. Más del doble de lo que necesitó el corredor del Txorierri, que marcó un hito. En su mayor parte se trata de suelos no urbanizables, lo que moderará el coste del proceso para las arcas públicas, aunque también resultarán afectadas zonas industriales y viviendas.
Las gestiones comenzarán a partir de julio, tras la respuesta a las alegaciones y la aprobación definitiva del proyecto. El presupuesto destinado inicialmente a la adquisición de las parcelas ronda los doce millones de euros. «Es una estimación, pero está pendiente de la negociación con los propietarios», explica José Antonio Asensio, adjunto a la dirección de la empresa pública Interbiak, que gestiona todo el proceso. El veterano dirigente foral recuerda como expropiaciones históricas, además de la del Txorierri, la de Ugaldebieta.
La nueva autopista, que se abrirá al tráfico en 2011, dejará huella sobre todo en Bilbao. En la periferia de la ciudad se expropiarán más de un millón de metros cuadrados de terreno, de los que más de un tercio se destinarán a depósitos de sobrantes. Barakaldo y Trapagaran cederán 400.000 metros cuadrados cada uno y Ortuella, 314.000. Estos datos corresponden a las obras a cielo abierto, ya que los tramos en túnel sólo exigirán servidumbres u ocupaciones temporales de terreno.
Santurtzi, Arrigorriaga, Portugalete, Abanto y Alonsotegi completan los escenarios del expediente expropiatorio. Los tramos que discurrirán en su mayor parte soterrados, entre Trapagaran y Bilbao, ya se han definido al detalle, y en ellos será necesario derribar diez edificaciones además de chabolas y casetas. Se trata de un pabellón, una casa en construcción, tres bloques de viviendas -que suman 12 pisos- y un caserío deshabitado en Trapagaran; otras dos casas en el barrio baracaldés de Las Delicias; un caserío junto a la cantera de El Peñascal y un bloque de tres alturas con merendero situado en la subida a Larraskitu.
Impacto visual
La conexión de la 'Supersur' con la A-8 y las carreteras de la margen izquierda tendrá más impacto en los derribos, aunque las cifras no son exactas porque los proyectos aún se están redactando. Está prevista la demolición de un edificio de viviendas en Santurtzi, siete casas y dos pabellones industriales en Ortuella y 15 casas más en Trapagaran. El entorno de Gorostiza, en cambio, se librará de la piqueta. El viaducto se ha desplazado unos 70 metros aguas arriba de la presa y respetará el centenario caserío del aizkolari Julián Larrea. También el puente de El Peñascal se ha acercado a la cantera «para salvar las viviendas del barrio».
No son los únicos cambios. El túnel de Arraiz, el más largo de la autopista, se ha desviado por la presencia de una falla y de las cavernas de la mina Primitiva, donde se han hecho varios sondeos por motivos de seguridad. Al mismo tiempo, la galería evitará el paso bajo la incineradora de Zabalgarbi. También se han limado algunas aristas para reducir el impacto visual de la nueva infraestructura. En el área de peaje del Cadagua, en Castrejana, se han eliminado muros «que alcanzaban los 20 metros de altura». Y en Larraskitu se ha suprimido «una rotonda de grandes pendientes».