Gitano y pelotari son, a priori, dos palabras que no guardan demasiada relación. Casi una veintena de 'calés', sin embargo, se empeñaron ayer en demostrar lo contrario en el frontón de Ortuella. La localidad minera fue el escenario elegido por la asociación Kale Dor Kayiko para celebrar su segundo campeonato de pelota, un evento que se convirtió en el acto principal del Día Internacional del Pueblo Gitano en Vizcaya.
Las gradas del recinto deportivo rozaron el lleno para ver las evoluciones de ocho parejas de pelotaris que quisieron reflejar la profunda relación de su etnia con el juego autóctono. «Es nuestro deporte rey, por encima incluso del fútbol. La pelota es algo que llevamos muy dentro», señaló ayer durante el campeonato el vicepresidente de Kale Dor Kayiko, Óscar Vizarraga.
Jiménez fue, por una vez, el apellido más representado en un frontón, aunque no fue ésta la única curiosidad de la tarde. El buen hacer de los pelotaris sobre la cancha sorprendió a muchos aficionados e incluso asombró a los integrantes del club local de pelota. «Hay algunos jugadores que están golpeando con la mano limpia, sin utilizar ningún tipo de protección», destacó López Aldai, miembro de la sociedad pelotazale Danok Lagunak.
Con Patxi Ruiz
La presencia del pelotari profesional Patxi Ruiz fue otra de las sorpresas en Ortuella. El zaguero navarro quiso reconocer su ascendencia 'calé' con la presencia en un acto deportivo que catalogó de «fundamental para buscar la integración del pueblo gitano en la sociedad».
La tarde se completó con una exhibición de Pablo Motos, el pelotari gitano madrileño, aunque tuvo en la ausencia de competidoras femeninas su único pero. «Hay chicas que juegan a pelota, pero no hemos podido programar ningún partido con ellas en esta ocasión y tendremos que esperar al año que viene», admitió Vizarraga, deseoso también de poder integrar a la mujer en el deporte y en la sociedad.
El éxito del acontecimiento y las buenas maneras de los jugadores, en cualquier caso, fueron tales que desde Kale Dor Kayiko planean incluso la apertura de una escuela de pelota. «Ahora mismo hay unos cuarenta gitanos que practican con asiduidad este deporte y tienen hechuras, pero les falta formación y queremos facilitársela para apoyar su salida al campo aficionado o profesional», avanzó el vicepresidente de la asociación, quien reconoció contar ya con el «apoyo de algunas entidades e instituciones para llevar adelante el proyecto».