El Correo Digital
Lunes, 10 de abril de 2006
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OPINIÓN
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Chirigotas
Los granujas se han convertido en arquetipos y mucha gente quiere plagiar su comportamiento. Si las razones convencen, los ejemplos arrastran y el ejemplo del saqueo marbellí tiene muchos seguidores, algunos con anterioridad, aunque con una injusta resonancia menor. ¿Quién investiga tantas contabilidades municipales y espesas? Los inspectores perderían no sólo la cuenta, sino la cabeza. Hay marbellitas no sólo en pueblos litorales, sino en muchos de tierra adentro y a todos se les ha echado tierra encima.

La coartada edilicia es que, al tener los ayuntamientos un insuficiente presupuesto, están legitimados para engrandecerlo empequeñeciendo las playas que eran de todos. Las orillas se han convertido en telones de cemento, a la vez que algunos concejales y gerentes de urbanismo, que estaban tiesos como la mojama y como la vara del alcalde, se han convertido en millonarios en euros, sin dejar de ser analfabetos secundarios.

Aunque el escándalo haya muerto, parece que ha resucitado en Cádiz. La 'Operación Karlos' destapa nuevos fraudes, nuevos cohechos y nuevos tráficos de influencias y falsedades documentales. Si alguien hubiera patentado el timo del tocomocho, se hubiera enriquecido y si alguien, el señor Roca, por ejemplo, hubiese divulgado su sistema en un libro, no necesariamente de contabilidad, sería un 'best-seller'.

Dará mucho juego para los próximos carnavales esta chirigota gaditana. Tiene unos ingredientes magníficos: la mujer de un torero más popular que bueno, varios médicos que deseaban mejorar su salud económica y un ex jefe de Policía. La corrupción es una pandemia. A la gente le importa menos que se vaya Bono o que siga Rubalcaba, saludando con el puño cerrado a media altura, como si estuviera jugando a los chinos, que la putrefacción. Lo que urge es limpiar las letrinas.



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