Hay dos cosas en este filme de terror con ribetes parapsicológicos que no funcionan como deberían. Una es que se intenta por todos los medios ajustar el cine de terror para adolescentes al realizado de cara al público adulto. Y la otra es que, para conseguirlo, se adopta una estética de telefilme, más adecuada para verla relajadamente sentados en la butaca de su casa, preferiblemente a la hora de la siesta. De ahí que, 'La última señal', a pesar de la fría corrección con que está filmada, resulte a la postre una película con muy poca enjundia. La trama se centra en el drama de una mujer, liberada tras la muerte de su alcohólico esposo de los malos tratos sufridos. Sin embargo, inopinadas llamadas telefónicas le hacen suponer el siniestro regreso de un marido redivivo...
En principio, tiene cierto interés esta inquietante premisa argumental, resuelta por el poco experimentado director Douglas Law con la vista puesta antes en el público europeo que en el norteamericano. Tengamos en cuenta que se trata de una coproducción entre Canadá, Francia y el Reino Unido.
En general, 'La última señal' no consigue transmitir la angutia propia de una intriga, donde los elementos esotéricos tienen capital importancia. Pero, al menos, vamos a reconocer que la definición de caracteres, los giros de guión y los efectos especiales no son tan machacones y gratuitos como en otras ocasiones; al tiempo que ofrece un atractivo retrato del personaje femenino protagonista, aunque insuficientemente dibujado.