El Athletic no pudo conseguir la victoria ante un rival directo. Como era previsible, el conjunto mallorquín fue un rival incómodo y con mucho oficio. El partido se caracterizó por el equilibrio de fuerzas y el resultado final refleja con cierta justicia los méritos de ambos conjuntos.
LLORENTE
Clemente se decidió finalmente por dar la titularidad a Fernando Llorente para ocupar la vacante dejada por el lesionado Aritz Aduriz. Fue la principal novedad que presentó la alineación del conjunto rojiblanco, además de la vuelta al sistema de 4-4-2.
Gregorio Manzano apostó por repetir la misma formación de la jornada anterior, que empató en casa contra el Espanyol. Volvió a colocar a Arango y Pisculichi como delanteros y dio la manija de su equipo al griego Basinas, que completó un encuentro pleno de eficacia y saber estar.
PERCANCES
Las incidencias del juego condicionaron el desarrollo del partido. En primer lugar, la lesión de Luis Prieto varió la disposición defensiva del cuadro rojiblanco. Carlos Gurpegui ocupó el eje central de la defensa y Ander Murillo se colocó en el centro del campo en la posición de medio centro.
El gol de Arango obligó al conjunto local a empezar de nuevo. Posteriormente, el aparatoso encontronazo entre Gurpegui y Lafuente provocó una nueva variante defensiva, con Murillo acompañando a Ustaritz y con la inclusión de Tiko en la parcela central. Como no hay dos sin tres, los problemas musculares de Etxeberria se reflejaron en el tercer y último relevo. Dañobeitia y Llorente, jugadores nacidos en los años 86 y 85 respectivamente, se convirtieron en los responsables de liderar la delantera del Athletic. Tantos contratiempos debilitaron el juego del conjunto de Clemente y el tramo final de la primera mitad se fue desarrollando con multitud de imprecisiones, con ausencia de ritmo y continuidad, circunstancias que favorecían los intereses del equipo balear.
PRATS
Cuando se cumplían los tres minutos de la reanudación, una magnífica parada de Prats, tras un remate a bocajarro de Dañobeitia, pareció espolear la ambición atacante del Athletic. Se tradujo en una fase del juego donde los rojiblancos fueron capaces de engarzar combinaciones de cierto mérito. Pero la ofensiva local no se concretó en situaciones reales de peligro. El Mallorca se defendía con contundencia y serenidad.
Yeste intercambió su posición con Dañobeitia y el Athletic recuperó los extremos. La participación de Iraola no tuvo el brillo de jornadas precedentes y el grupo local fue incapaz de desbordar por las bandas.
REFUERZO
Con el ánimo de conservar la igualada, Manzano fortaleció aún más el centro del campo. Sacrificó a Tuni para introducir en el terreno de juego al veterano Farinós. Protegió la parcela central con tres jugadores para el juego interior y colocó al japonés Okubo como único atacante.
El Athletic sólo pudo incomodar a Prats con lanzamientos lejanos y pese al empeño local el partido se resolvió con el reparto de puntos.