Dicen que el dolor, si no destruye, engrandece. Carlos Sastre tiene un rostro emparentado con del Chaba Jiménez. Está casado con la hermana del escalador fallecido. Cuñado y amigo. Y compañero. Y confidente. Los dos crecieron en la escuela de ciclismo del padre de Carlos. Allí en Ávila. Sastre es un escalador, pero le ha costado trepar por esa ausencia. Ahora empieza a convivir con ella.
-Su primera meta del año es el Tour, pero el triunfo le ha llegado antes. ¿Ha salido a por él?
-El trabajo de la carrera lo ha hecho el Lampre. Ellos la han hecho dura y rápida. Yo aún estoy en el inicio de la temporada. El sábado salí a probarme en la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco y hoy no sabía cómo iba a encontrarme. Tenía ganas de hacer un test.
-Le ha salido sobresaliente.
-Sí, mis compañeros iban pendientes de mí, preguntándome a ver cómo me sentía. He tratado de subir Montecalvo con los mejores. Y en Autzagane lo he pasado mal cuando ha atacado Cunego. Menos mal que en el descenso he empalmado siguiendo a Contador.
-Y ha sido el más rápido.
-Bueno, quizá el que más sangre fría ha tenido. He sido igual el más rácano de los cuatro.
-¿Cómo ha preparado ese final?
-No es fácil calcular los metros desde la curva a la meta. Contador ha sido el primero en atacar. Yo iba el cuarto, tranquilo. Y cuando he visto que quedaban 200 metros me he lanzado a tope.
-Vaya sprint para un escalador.
-Ahora los escaladores esprintamos y los contrarrelojistas suben. Las carreras de hoy son para los que llegan con fuerzas.
-¿Cuándo fue su última victoria al sprint?
-De juvenil. Iba con Lastras en la fuga y con unos cuantos más.
Ausencia del 'Chaba'
-¿Qué supone ganar en Amorebieta?
-Mucho. Yo me formé como ciclista en el País Vasco. Es un triunfo muy importante y se lo dedico a la familia, que está para lo bueno y para lo malo.
-Entró en el podio de la última Vuelta a España y ahora ha ganado la Clásica de Primarera. ¿Es un veterano en progresión?
-Estoy en un momento en el que empiezo a disfrutar de la bicicleta, de mi trabajo. Mi vida no ha sido nada fácil en los últimos cuatro años. He tenido muchos vacíos. Ahora mismo no me propongo ninguna meta, sólo entrenarme y sacrificarme.
-¿A qué dificultades se refiere?
-Cosas personales. Lo de mi cuñado -el fallecimiento del 'Chaba' Jiménez- fue muy duro. Cuando se pasa tanto tiempo con una persona a la que quieres no es fácil superar su ausencia.
-A partir de ahora, el Tour.
-Primero, el equipo quiere ayudar a Basso en el Giro. Luego, para el Tour, Basso irá como el único que ha demostrado que puede ganarlo. Yo iré con libertad. Si Basso va bien, le ayudaré como siempre. Si no, tendré mis oportunidades.
-¿Y la Vuelta?
-Allí tendré el equipo a mi total disposición.