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Lunes, 10 de abril de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
EKIN transmite a sus bases que el proceso de paz será «largo y con altibajos»
Recuerda que la mesa de diálogo debe buscar fórmulas para «materializar el derecho de autodeterminación y la territorialidad» Atribuye al Estado y a ETA el papel de «garantes de los acuerdos»
EKIN transmite a sus bases que el proceso de paz será «largo y con altibajos»
ALTO EL FUEGO. Imagen de los tres etarras que leyeron el último comunicado de la banda terrorista. / EL CORREO
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EKIN, considerado el 'aparato político' de ETA, ha comenzado a trasladar a las bases de la izquierda abertzale una serie de indicaciones con las que pretende preparar al MLNV de cara al proceso abierto tras el alto el fuego permanente de ETA. Los escritos, a los que ha tenido acceso EL CORREO, se consideran un prolegómeno de un comunicado que la banda podría hacer público en breve y con el que buscaría, según las fuentes consultadas, explicar a sus bases los cimientos políticos desde los que inicia el camino de la negociación.

El guión se interpreta como una elaboración de consumo interno con un alto grado de posibilismo y con el objetivo de movilizar a la izquierda abertzale mediante una terminología adaptada a las bases. Las directrices transmitidas desde EKIN tendrían en cuenta, en este sentido, la existencia de sectores que mantienen suspicacias respecto a las posiciones a adoptar tras el alto el fuego.

EKIN reitera, en el capítulo dedicado a explicar a sus cuadros la negociación y el proceso de solución, que existirán dos mesas con funciones diferentes. Según estas directrices, en el proceso negociador, una mesa estará formada por los «agentes vascos», mientras que la segunda, en la que se sentarán «ETA y los estados, será la garante del respeto de los acuerdos» entre los partidos. Los representantes de la banda y del Gobierno -EKIN se refiere siempre a los estados español y francés- negociarían también los aspectos propios de la denominada desmilitarización, que incluyen el futuro de los presos y «las consecuencias del conflicto».

Al analizar la negociación, el 'aparato político' de ETA reconoce que será necesario tener «flexibilidad» para acordar las fórmulas de aplicación de los distintos acuerdos. No obstante, explica que «el proceso será largo, con altibajos y momentos de ruptura». El objetivo final es «la culminación» del proceso, «pero, si por la otra parte no hay voluntad o no hay suficiente madurez, puede suceder que el proceso se interrumpa o quede frustrado». EKIN hace ver a sus simpatizantes que «esa posibilidad existe».

Los riesgos son que «se creen situaciones de bloqueo para que el proceso se pudra y no asumir así compromisos irreversibles», un temor al que añaden el hecho de que desde el Gobierno «se trate de evitar la dimensión internacional del proceso» o se oculten «sus raíces políticas». También advierte a sus bases de que «desde la otra parte» se puede intentar «jugar con el factor miedo, haciéndonos creer que ésta es la última oportunidad y que se sufrirán consecuencias terribles».

El documento se extiende en los objetivos del proceso abierto, entre ellos «que se le dé la palabra a la ciudadanía vasca», así como «poner en marcha un marco de transición». La mesa para la solución, se subraya, debe servir para «buscar fórmulas para materializar el derecho de autodeterminación y la territorialidad», y también para alcanzar acuerdos para que los estados español y francés asuman los pactos.

Nuevo marco

En las directrices de consumo interno, EKIN se detiene en la importancia de explicar que el proceso «no es de pacificación» y que no puede acabar «en el marco actual», debe ser «el tránsito hacia uno nuevo». Tampoco puede considerarse como la vía para «integrar en la normalización política» a la izquierda abertzale, «que mantendrá vigente su perspectiva de lucha».

A juicio de los redactores del documento, los riesgos del proceso son que los partidos y agentes «no den pasos significativos», aunque destacan especialmente su recelo a que un acuerdo entre PSOE y PNV «abra un segundo ciclo autonómico». «Cerrar en falso la situación no acarrearía nada más que la prolongación del conflicto», concluyen.

En el capítulo programático, el 'aparato político' de la banda marca las «condiciones democráticas» que deben ser abordadas en el proceso. Se recuperan puntos del 'Alde Hemendik' ('Fuera de Aquí') para reclamar la salida del País Vasco de las Fuerzas de Seguridad del Estado. «El objetivo», se insiste, «es la expulsión de Euskal Herria de las Fuerzas Armadas» y también pedir a los estados «que garanticen que no habrá ningún ataque, injerencia, presión o amenaza». Se añade además como condición ineludible la «desactivación de los cuerpos especiales de los 'cipayos'», una relativización de anteriores exigencias de ETA, que se extendían a la de desmovilización de la Ertzaintza en su conjunto.

Audiencia Nacional

Al referirse a los presos, EKIN asegura que «su salida» constituye «una condición democrática» y que la meta final es la amnistía. «No hay paz sin amnistía», se subraya, al especificar que la liberación de los presos etarras «debe darse conjuntamente con la resolución política del conflicto». El documento reclama a los militantes de la izquierda abertzale que activen la «presión popular» contra las detenciones, así como para denunciar la ilegalización de Batasuna y otras organizaciones. También les pide que sean activos a la hora de exigir la suspensión «los juicios especiales», en referencia a los sumarios abiertos en la Audiencia Nacional contra el MLNV.



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