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Lunes, 10 de abril de 2006
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Libertad sin hilos
Un gran número de redes Wi-Fi carecen de protección y permanecen abiertas a cualquier usuario
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LAS DIRECCIONES

LAS DIRECCIONES
Wi-Fi Protected Access: www.tomsnetworking.com/2002/11/01/wpa_

Wi-Fi Protected Access 2: www.wi-fi.org/OpenSection/knowledge_center/wpa2/

Wi-Fi Alliance: www.wi-fi.org

Montar una red Wi-Fi: www.pdaexpertos,com/Tutoriales/Comunicaciones/como_montar_una_red_wifi_en_casa.shtml

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Las redes inalámbricas domésticas consiguen cada día un mayor número de adeptos. La comodidad que aportan convence a miles de usuarios. Su potencial permite a los cibernautas acceder a Internet sin necesidad de permanecer anclados a un cable, desde la comodidad de cualquier espacio de la casa. No sólo la libertad, sino la sencillez es otra de las grandes armas que esgrimen este tipo de soluciones.

Cualquier usuario novel puede conseguir instalar una red de estas características, de manera que todos sus equipos puedan beneficiarse de la misma. Pero por desgracia, no siempre se toman las precauciones debidas, lo que puede generar más de un problema. Esta afirmación se sustenta en un reciente estudio realizado por PandaLabs, que concluye que casi un 60% de las redes Wi-Fi no cuentan con ningún sistema de seguridad.

El dato resulta escalofriante, más aún si se une a él la ausencia, en numerosos casos, de ningún tipo de control sobre la misma, lo que permite a cualquier usuario beneficiarse de la red sin demasiadas dificultades. El problema va más allá de la picaresca que facilita a un cibernauta disfrutar de la conexión a Internet de su vecino sin realizar ningún pago.

Las redes Wi-Fi se perfilan como una vía de entrada para los códigos maliciosos, ya sea para obtener datos del usuario, como para utilizar esta puerta para ataques a gran escala. «Si bien es cierto que aún no se han explotado las redes inalámbricas de forma intensiva para fines maliciosos, parece claro que los usuarios no son plenamente conscientes de la amenaza que podría suponer para su seguridad», afirma Luis Corrons, director de PandaLabs. Esta es la razón por la que se invita a todos los usuarios que posean una de estas redes a tomar precauciones. Hasta hace poco se empleaba un sistema de cifrado llamado WEP (Wired Equivalent Privacy) para proteger las redes Wi-Fi.

Las transmisiones se cifran con una clave de 128 bits que sólo permite a los usuarios con contraseña conectarse al Punto de Acceso. Este sistema de seguridad puede ser utilizado por la mayoría de las tarjetas y Puntos de Acceso Wi-Fi, pero está desconectado por defecto. Actualmente, el sistema que se está utilizando se oculta bajo las siglas WPA (Wi-Fi Protected Access), diseñado para mejorar las carencias de WEP, ofreciendo, entre otras mejoras, el Protocolo de Integridad de Clave Temporal (TKIP - Temporal Key Integrity Protocol), que cambia claves dinámicamente a medida que el sistema es utilizado.

Igualmente, las recomendaciones que se pueden ofrecer a los cibernautas son varias. Desde asegurar el Punto de Acceso, realizando una tarea tan sencilla como cambiar la contraseña por defecto, hasta desactivar el broadcasting SSID, lo que permite que los nuevos equipos que quieran conectarse a la red Wi-Fi identifiquen automáticamente los datos de la red inalámbrica. Otra solución consiste en establecer el número máximo de dispositivos que pueden conectarse o desconectar el Punto de Acceso de la alimentación cuando no se esté utilizando, puesto que la configuración permanecerá almacenada en el mismo.

Todos estos sistemas de protección pueden ayudar al cibernauta a impedir un potencial disgusto. Pero tienen que ser activados por él. Ésa es la única manera de evitar la visita de intrusos.



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