El resultado de las elecciones generales italianas han arrojado la radiografía de un país dividido, en el cual para el Senado el centro y sur se decantó por la coalición de centroizquierda, "la Unión", de Romano Prodi, mientras que el norte y Sicilia votaron al primer ministro Silvio Berlusconi.
En el Senado, hasta el momento, va en cabeza la coalición de centroderecha "Casa de las Libertades", por 155 escaños a 154 para la Unión, pero aún se está a la espera del decisivo voto emigrante.
Geográficamente, la Unión conquistó para el Senado 13 regiones, concentradas en el centro-norte y sur del país, entre ellas Liguria, Toscana, Campaña y Basilicata, así como Valle de Aosta y Trentino Alto Adige en el norte, junto a la isla de Cerdeña.
La Casa de las Libertades se impuso en siete regiones, en especial en las norteñas Piamonte, Lombardía y Venecia, donde se concentra la clase industrial del país, así como en el Lacio, aunque Roma fue para la Unión; la sureña Apulia y la isla de Sicilia.
Las regiones más reñidas fueron Lacio, Campaña y Piamonte, que para el Senado cayeron hacia un lado u otro por pocos votos y en las que se mantuvo el suspense hasta el último minuto. La Unión se impuso con claridad en regiones como Basilicata (sur) donde cosechó el 60,5%; en Emilia Romana (centro-norte) el 59,4%; Calabria (sur) y Liguria (norte).
El centroderecha, por su parte, contó sus victorias más abultadas en las regiones de Venecia (norte) y Sicilia (sur), ambas por más del 57%, mientras obtuvo porcentajes superiores al 50% en las norteñas Friuli-Venezia-Giulia; Lombardía y Piamonte.