El lehendakari Juan José Ibarretxe ha reclamado a Europa y a las instituciones europeas que ofrezcan al proceso de paz vasco la misma ayuda que recibió en su momento el proceso de paz irlandés. "Desde Euskadi -según ha dicho- queremos hacer la aportación más apasionante a Europa: la paz y los acuerdos políticos de convivencia en Euskadi y en España, pero al mismo tiempo queremos pedir ayuda, al igual que se hizo con Irlanda, queremos que se haga en Euskadi".
Ibarretxe se ha pronunciado así durante el acto de inauguración de las jornadas "Europa en el siglo XXI: valores, fronteras y ciudadanía europea" que se celebran hoy y mañana en Bilbao organizadas por la Secretaria General de Acción Exterior del Gobierno vasco y que cuentan con la participación de destacados ponentes de distintos países europeos.
Entre ellos y sentado junto a Ibarretxe en el acto de inauguración, se encontraba el ex presidente del Parlamento europeo, el irlandés Pat Cox, quien en su intervención ha expresado su deseo de que el proceso de paz vasco llegue a buen término y ha afirmado que, en su opinión, la Unión Europea ofrecerá su solidaridad y ayuda "como lo hizo en el caso irlandés".
Sobre el futuro de Europa y el contenido de las jornadas, el lehendakari ha opinado que la Constitución europea "fracasó" porque "se quiso organizar la sociedad desde el poder en vez de hacerlo desde la garantía de los derechos de los ciudadanos", aunque ha recordado que el País Vasco votó a favor porque "es mejor dormir debajo de un tejado con muchos agujeros que a la intemperie".
Ha mantenido que "es evidente la necesidad de que exista el proyecto europeo" y subrayó que por ello "hay cola para entrar en la UE y no para salir", aunque, según dijo, presenta "déficits de mercado, de igualdad y de identidad, porque no se puede retirar del tratado europeo la concepción de los pueblos; es tratar con mezquindad a quienes siempre han estado en Europa".
Según ha dicho, "la globalización no puede ser la excusa para que cada uno deje de ser lo que es; si se nos reconoce como lo que somos, una nación sin estado, ese respeto a la identidad significa la capacidad de hacer más grande Europa". Ibarretxe también ha expresado la necesidad de transmitir una imagen positiva y beneficiosa del hecho de pertenecer a Europa, porque en caso contrario "haremos el ridículo una y otra vez" en los diferentes conflictos internacionales por "carecer de un liderazgo suficiente como europeos".
"Si para ello -concluyó- hay que cambiar de directores de orquesta, contratemos a otros".
Las jornadas que comienzan hoy se han organizado en tres grandes bloques que tratan sobre los valores de Europa y la ciudadanía europea; el modelo social y económico europeo, y las fronteras de Europa.
Entre los ponentes, Philippe Egger, experto de la Organización Mundial del Trabajo, se refirió al aspecto socioeconómico de la UE y resaltó que países con un elevado gasto social "son muy competitivos, por lo que este sería el modelo a seguir junto a la creación de empleo de alta calidad".
Por su parte, el director adjunto de El País, Xabier Vidal Folch, argumentó el desapego de los ciudadano a la UE por el hecho de que las instituciones europeas "trabajan con el paradigma antiguo de la Europa de los Estados cuando ahora debe imperar la Europa de los ciudadanos".
También intervino hoy el profesor de la Universidad de Milán, Antonio Padoa-Schioppa, quien explicó la importancia de mantener en la UE la fórmula "unidad en la diversidad" y subrayó que "lo que ha unido históricamente a Europa es más fuerte que lo que le ha dividido, como la religión, la cultura o el arte".