José María Olazabal terminó el pasado domingo con la mejor tarjeta del Masters de Augusta (66 golpes) y de nuevo metiendo la cabeza entre los líderes, luchando hasta el final. Terminó tercero con -4, a sólo tres impactos del vencedor, el pegador estadounidense Phil Mickelson. El guipuzcoano abandonó el 'Amen Corner' con mejores sensaciones de juego y de ánimo, aunque fue una lástima que se le atragantaran los tres últimos hoyos. «Sólo me frenaron los tres 'putts' del 16, pero en general estoy satisfecho con lo que he hecho», declaró.
Y es que hubo un momento en que su gran remontada le permitió ser líder durante varias horas en la casa club, a la espera de que sus rivales fallaran. «He respondido bien, he jugado sólido. Los hierros estaban un poco flojillos y eso se ha notado durante la semana. En la última jornada funcionó todo un poco mejor, el día fue fantástico y, a pesar de los contratiempos de otros días, fue una buena vuelta». De hecho, fue la mejor. Además, dio uno de los mejores golpes de la ronda final: la madera 3 del hoyo 15 para 'eagle', a menos de un metro de la bandera, y alimentar las esperanzas de victoria que luego se esfumaron con el 'bogey' del 16.
También Miguel Ángel Jiménez tuvo un escelente comportamiento en el torneo, que llegó a coliderar con unos primeros nueve hoyos inconmensurables. El 'putter', sin embargo, le jugó una mala pasada en las banderas decisivas. Poco que decir de Sergio García, que volvió a demostrar que las últimas jornadas no son lo suyo. Su objetivo no fue otro que acabar con el sufrimiento lo antes posible.