Johnny Depp le ha cogido gusto a la peluca de época tras 'Piratas del Caribe'. Vuelve a lucir melena en el Londres de 1660 como John Wilmot, segundo conde de Rochester, en 'The Libertine', capaz de describirse a sí mismo como «el hombre más salvaje, fantástico y extraño aún vivo». John Malkovich y Rosamund Pike le acompañan en un relato sobre la ruptura de tabúes basado en un personaje real que se adelantó a su tiempo.
Depp interpreta a un genio agitador cuyas andanzas transcurren en la encorsetada sociedad inglesa del XVII. Rompió esquemas con su actitud desvergonzada y vivió como una estrella del rock en mitad de la Restauración, un momento crucial con descubrimientos en el mundo de la ciencia, la religión y las artes. Gracias a sus poemas sexualmente explícitos y a sus sátiras, el protagonista de 'The Libertine' se convirtió en una atracción literaria. Llamó la atención de las altas esferas por la osadía de sus escritos y sorprendió con su defensa de un estilo de vida lascivo. Ridiculizar a la realeza gracias a su agudeza era su especialidad. Murió con 33 años, pero no antes de experimentar una epifanía de redención por su alma en su lecho de muerte.
Aventura, locura, romance y decadencia al servicio del entretenimiento en una suerte de 'Las amistades peligrosas' pasada de rosca y con banda sonora de Michael Nyman. «Mi acercamiento a Wilmot consistió en conocerle y saber todo lo posible sobre él para entenderle», señala el actor. «Me fascinaron las cartas dirigidas a su esposa y a su madre, que acababan con frases como 'Y que Dios te bendiga y te proteja'. ¿Frases de ese tipo escritas por un gran ateo ! Me confundía y me intrigaba».