El capitán azulgrana, la voz más autorizada del vestuario baskonista, observa con la calma del jugador curtido el desafío más estimulante del presente curso. Un reto que él no limita al choque de esta noche, sino que prolonga a los otros dos que es necesario superar en la 'Final Four' para alzar el título. Llegados a estas alturas de la novela continental, el cerebro de Luis Scola mira más allá del siguiente partido. Le exige a su corazón, a sus castigados tobillos o a sus pulmones tres esfuerzos más. Tres victorias, un título. Esa es su ecuación. Y el primer sumando se clarificará hoy. TAU o Panathinaikos. Si pinta verde, las cuentas no saldrán.
-¿Praga se encuentra hoy un poco más cerca que hace una semana?
-Sí, un partido más cerca para ser más exactos. Quedan tres partidos que hay que ganar. No se puede perder ninguno.
-Habla de tres encuentros (este desempate de cuartos, la semifinal y la final). ¿Así que usted sólo computa ser campeón de la Euroliga?
-Sí, sí. Es lo que quiero, pero en el momento en que pierdas alguno no será posible.
-¿Cómo andan de ánimo para conseguir tal proeza?
-Bien, es un partido que a todos les gusta jugar, que hay que llegar si uno pretende estar en lo más alto. Ahora llegamos, es un partido muy difícil, muy importante, 'muy todo' como se suele decir por ahí. Pero es uno de esos partidos que a todos nos gusta jugar.
-Otra vez se anuncia lleno en el OAKA y parece que esta vez sí afinarán sus gargantas los seguidores del Panathinaikos.
-Es lo mismo. Afortunadamente, tanto en la Euroliga como en la ACB, estamos acostumbrados a jugar con mucha gente, a favor como en contra, y no pasa nada. Pueden estar todas las personas que haya, pero van a seguir jugando cinco contra cinco. No tiene por qué haber diferencia.
-Porque bastante tienen ya con tratar de frenar al Panathinaikos, un contrincante temible.
-No hay duda. Eso lo sabía desde el primer momento. Está claro que te puede ganar porque es un gran equipo. No hay ninguna duda porque tiene dos jugadores por puesto. En algunos puestos incluso más de dos. Tienen un gran técnico, tienen todo, un equipazo, pero de ahí a ser invencible hay un largo trecho. Que puede pasar cualquier cosa para mí no hay ninguna duda. Y si hay algo que no somos nosotros es invencibles, sobre eso tampoco hay ninguna duda. Va a ser un partido durísimo y pueden pasar muchísimas cosas. Espero que pase lo que todo el mundo esperamos.
-¿Y qué deben hacer para que se cumpla ese deseo?
-Parece una pregunta muy simple pero no es tan fácil encontrar una respuesta. ¿Qué hay que hacer? Para empezar, salir totalmente diferente a como lo hicimos el pasado martes. Hay que jugar serio e intentar estar en el partido. Si llegamos a mantenernos con opciones con el partido cerrado, ellos pueden sentir la presión de jugar en casa y llegar a volvérsele en contra. Esa puede ser una de las claves.
«Pequeña ventaja»
-¿La dureza mental, también?
-Sí, porque es un partido definitivo, para ganar o morir. Pero cada Copa del Rey, cada 'play off' es así. Ya sea cualquiera de las tres rondas. Además no es que sea un partido que nunca jugamos. Ya tenemos la experiencia del año pasado. Sabemos lo que es, un partido a vida o muerte. Hay que estar concentrado y jugarlo consecuentemente. Ellos tienen la pequeña ventaja de jugar en casa, ante 20.000 personas, y lo que eso les puede significar a ellos mismos en cuanto a adrenalina, motivación. Nosotros tenemos que tratar de usar eso en contra.Una de las formas es intentar mantenerse en el partido durante 25-30 minutos y esperar que esa paridad les pase factura en un momento determinado.
-Porque ellos tratarán de romperlo cuanto antes.
-En un partido de estas características, cualquier tipo de cadena de errores que se pueda producir va a generar en ellos una motivación extra. Cuando 'vos' 'metés' un triple, luego otro, la gente se pone como loca. Si sacas seis puntos de diferencia se carga un plus de energía extra y eso, generalmente, suele derivar en parciales en contra. Hay que estar muy concentrados y tratar de hacer el partido con la menor cantidad de errores posibles.
-¿A los árbitros, ni los mentamos?
-Creo en la honestidad de los árbitros. Se equivocarán, evidentemente, como nos vamos a equivocar nosotros o el Panathinaikos. Es parte del juego y hay que aceptarlo.
d.gonzalez@diario-elcorreo.com