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Miércoles, 12 de abril de 2006
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DEPORTES
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La nieve ralentiza la llegada al campo base de la expedición de Oiarzabal
El grupo pierde a casi la mitad de los porteadores a 4.400 metros, a dos días de marcha de la base de la montaña
La nieve ralentiza la llegada al campo base de la expedición de Oiarzabal
El grupo se acerca ya al CB tras casi diez días de marcha. / E. C.
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Según se acerca al campo base, la expedición de Juanito Oiarzabal al Yalung Kang (8.501 m.) comienza a vivir los avatares propios de la altitud y las inclemencias meteorológicas. La expedición llegó el lunes a Ramze, un 'plateau' situado a 4.400 metros de altitud y rodeado de grandes montañas hasta el que llegan los 'trekkings' turísticos y que les ha recibido cubierto por medio metro de nieve. Se encuentra a sólo dos días de marcha del ansiado campo base (5.200 m.), pero no llegarán a él hasta mañana. Casi la mitad de los 65 porteadores que trasladan las dos toneladas de material de la expedición -los más jóvenes e inexpertos- se asustaron ante tanta nieve y decidieron dejar en Ramze las cargas y darse media vuelta.

La consecuencia es que ha habido que reorganizar todo el traslado de las cargas, que serán transportadas por los 35 porteadores que han quedado. Desde el 'plateau', ayer mismo llevaron la mitad de los bultos hasta el inicio del glaciar, mientras Juanito Oiarzabal, Josu Bereziartua, Juan Vallejo, Mikel Zabalza y Ferrán Latorre dedicaban el día a descansar y mejorar su aclimatación. El grupo de nativos retornó a Ramze al anochecer y hoy mismo tenían previsto trasladar el resto de carga, ayudados por los expedicionarios. Desde la morrena frontal del glaciar, el campo base apenas se encuentra a cuatro horas, así que mañana tendrán una cómoda jornada en la que trasladarán lo más necesario hasta el que será su hogar durante prácticamente los dos próximos meses. Por fin, el viernes los porteadores bajarán de nuevo hasta el glaciar para acabar de subir hasta el CB el resto del equipo.

Oiarzabal y compañía no han sido los únicos damnificados por las fuertes nevadas caídas estos días pasados en la zona. El exceso de nieve también ha afectado a las expediciones suiza y sudamericana. Sus integrantes llegaron hasta Ramze con todo su material en helicóptero hace una semana y aún no saben cuándo podrán seguir hasta el CB. En su caso, el problema es que están esperando la llegada de porteadores que vienen de un valle situado al norte, pero que tienen que pasar un collado en estos momentos totalmente bloqueado por la nieve. Algunos días por detrás viene la cuarta expedición, acompañada por un 'trekking' comercial, la encabezada por la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner y su marido, el alemán Ralf Dujmovits.

Ganas de llegar

Mientras, los miembros de la expedición vasco-catalana no ven el momento de arribar por fin al campo base. Estas incidencias han alargado algo más de lo previsto la marcha de aproximación, que es una de las más duras a un 'ochomil'. «Ya nos lo avisó Josu (Bereziartua, que ya intentó el Yalung a finales de los ochenta). Esta aproximación es muy dura», explica Oiarzabal. «Es un verdadero rompepiernas, estamos pasando collados continuamente», añade. Al menos, este nivel de exigencia le ha servido para comprobar el excelente comportamiento de sus pies. «Si soy sincero, se están portando mejor de lo que esperaba, y la prueba a la que les estoy sometiendo es dura de verdad», explicaba el vitoriano por el teléfono vía satélite.

La altura que están ganando y la cada vez mayor proximidad de las más altas montañas está sirviendo también para confirmar uno de los temores que han barruntado desde que iniciaron la marcha: la gran cantidad de nieve acumulada en las cumbres del entorno y, por ende, en el macizo del Kangchenjunga, al que pertenece el Yalung Kang. «La verdad es que no nos está sorprendiendo. Ya nos lo imaginábamos. Todo el agua que nos ha estado cayendo cada tarde durante toda la marcha de aproximación estaba claro que a estas altitudes tenía que ser nieve. De todas formas, aún es pronto y esperemos que el tiempo vaya asentándose y esa nieve vaya desapareciendo», vaticinaba Juanito Oiarzabal.



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