Hace algo menos de un mes, la alineación del Athletic en Balaídos estuvo compuesta por diez futbolistas formados en la cantera rojiblanca. Este dato pasó prácticamente desapercibido en Bilbao, pero impresionó de tal manera a los técnicos del Tottenham Hotspur, equipo londinense que marcha en cuarta posición en la Premier League, que se decidieron a enviar a Lezama a Richard Allen, su responsable de fútbol base. El objetivo era averiguar cuál es el secreto que ha permitido al Athletic jugar siempre en Primera División nutriéndose básicamente de sus propios jugadores.
«¿Cómo es posible? Nosotros tenemos que traer jugadores de todo el mundo para formar un equipo exitoso, y eso que tenemos millones de futbolistas para elegir. Y aquí sólo hay dos millones y medio de personas, por lo que el éxito del Athletic debe tener una explicación. En 2008 pretendemos construir la mejor escuela de formación de Europa y queremos ver cómo funciona este club», explica Allen.
El técnico inglés sólo ha permanecido unos días en Bilbao. Acompañado por Txema Noriega, coordinador general de Lezama, Allen ha visitado las instalaciones rojiblancas, ha visto algunos partidos de los equipos inferiores y el domingo, antes de volver a Londres, asistió en San Mamés al encuentro de Liga entre el Athletic y el Mallorca. Ha sido poco tiempo, pero el suficiente para empaparse con cierta profundidad de cómo funciona el club bilbaíno. «El Athletic tiene muy buenas instalaciones, pero lo más importante es la gente que trabaja dentro. Cualquier organización, cualquier programa, se convierte en bueno cuando la gente que lo compone es buena y la que he conocido aquí es fantástica, muy profesional. Todos tienen una idea muy clara del tipo de jugador que quieren para el Athletic. Además, también me ha impresionado el nivel de disciplina que impera en Lezama. Si un joven, por bueno que sea, no cumple con sus estudios no juega, porque trabajan con la idea de que lo que importa es la formación del jugador, no los resultados del equipo», elogia.
En la misma línea, Richard Allen reconoce que siente cierta envidia cuando observa la facilidad con la que ascienden jugadores desde el filial al primer equipo del Athletic. «Tenemos una plantilla muy buena, pero no hay muchos futbolistas que suban desde las categorías inferiores. Ahora mismo sólo tenemos dos, Ledley King y Kelly, aunque sólo King juega habitualmente. Nuestro objetivo, aunque tenemos ojeadores por gran parte del mundo, es tener a los mejores jugadores ingleses y, por eso, queremos asegurarnos de que los chicos que formamos sean capaces de rendir a buen nivel cuando llegan arriba», señala.
Clubes convenidos
En este sentido, el preparador londinense ha quedado maravillado por la red de equipos que se encuentran ligados al Athletic a través de convenios, lo que permite al club rojiblanco controlar la formación de cerca de 17.000 futbolistas. «Nos gusta mucho este modelo. Pero nuestro problema es que en Londres competimos con muchos equipos de primer nivel. Sin olvidar al Chelsea, que no sólo gasta mucho dinero en grandes estrellas, sino también en promesas», recuerda.
Pero no todo son elogios y buenas palabras. En el poco tiempo que ha pasado en Bilbao, Allen se ha percatado rápidamente de uno de los mayores quebraderos de cabeza que atormentan desde hace tiempo a los responsables de la cantera del Athletic: la competitividad. «El problema que tienen aquí es que no existe mucha competencia en los partidos. Ganan muchos encuentros por demasiados goles de diferencia, aunque el señor Noriega me ha dicho que intentan compaginar la Liga normal con torneos de nivel al final de temporada».