El Ejército israelí cesó ayer los bombardeos contra Gaza, aparentemente a raíz de la muerte el lunes de una niña palestina de la localidad de Bet Lagye. Sin embargo, fuentes militares aseguraron que la lucha contra los terroristas no se detendrá. «Seguiremos combatiendo intensamente contra los que disparan los cohetes Qassam y a la vez trataremos de evitar que esas ofensivas afecten a la población civil» palestina, declaró un portavoz de las Fuerzas Armadas. La 'Operación Flecha del Sur' ha durado doce días y ha causado la muerte a 17 palestinos.
La niña Hadil Raden, de 8 años, perdió la vida, y su madre y otros doce miembros de su familia -entre ellos niños y adolescentes- resultaron heridos cuando un proyectil de la artillería hebrea cayó sobre la casa en la que se refugiaban por orden de sus padres. Mohamed Raden, progenitor de la pequeña -que fue ayer enterrada- no podía contener la emoción cuando declaró a la radio pública israelí que ningún militante palestino disparó desde su casa antes del ataque de los artilleros.
Sin embargo, el Ejército replicó que son «los terroristas quienes escogen esas zonas para lanzar sus cohetes». Y fue aún más allá al responsabilizar a la Autoridad Nacional Palestina de la muerte de la niña, «pues no hace nada para impedir los ataques» contra Israel. Según el comandante de las Fuerzas Armadas, general Dan Halutz, las células palestinas tropiezan con dificultades para operar desde la zona despoblada del norte de Gaza debido a los bombardeos hebreos.
Paciencia
«Hay que tener paciencia y nervios de acero» en la batalla para impedir el disparo de esos cohetes contra el territorio de Israel, dijo el general en reserva Mofaz a los soldados, a quienes exhortó a «obrar con cuidado» para no afectar a los civiles. Mientras, Halutz, ex jefe de la Fuerza Aérea, indicó que la población palestina «debe saber que si expulsa de sus filas a los que disparan esos cohetes, podrá vivir tranquila».
Por otra parte, Ehud Olmert, quien fue designado ayer oficialmente jefe del Gobierno israelí, ha asegurado la sucesión de Ariel Sharon, el primer ministro que se encuentra en estado de coma y que ha sido declarado incapacitado para ejercer sus funciones. La decisión, tomada por unanimidad por el Gabinete, será efectiva a partir del viernes a medianoche, cuando se cumpla el período necesario para apartar del cargo a Sharon, quien se encuentra hospitalizado desde enero tras sufrir un accidente vascular que le sumió en coma.