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Miércoles, 12 de abril de 2006
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Los hoteles bilbaínos sólo llenarán dos días en Semana Santa, mañana y el viernes
El sector mantiene el tirón al crecer un 5% las reservas y encarecer un 4% el precio medio de las habitaciones
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Los hoteles y restaurantes bilbaínos vivirán una Semana Santa un tanto contradictoria. No hay un dato económico que induzca al pesimismo. Pese a haberse incrementado notablemente la oferta, los establecimientos aguantarán el tirón.

Las reservas hoteleras han experimentado un incremento cercano al 5% con respecto al pasado ejercicio, la ocupación media superará hasta el próximo lunes el 60% -frente al 56,88% de 2005-, porcentaje que no se alcanzaba desde hace muchos años, se prevé que lleguen más turistas que nunca a poco que el tiempo acompañe y el precio de las habitaciones ha roto, por fin, una tendencia negativa que se mantenía desde 2001, al encarecerse entre un 3,5% y un 4%.

Sin embargo, esta situación aparentemente idílica no termina de convencer al gremio y, en privado, fuentes del sector reconocen que el negocio no está para tirar cohetes. Aducen que poco puede hacer Bilbao durante estas fechas frente a otras ciudades con un mayor gancho turístico y el deseo de muchos ciudadanos de poner rumbo a destinos costeros en las primeras vacaciones del año. «Las cifras son positivas, pero la Semana Santa tampoco es un periodo extraordinariamente bueno para nosotros», admite Txema Oteo, gerente de Destino Bilbao, entidad que reúne a casi todos los hoteles de 2 a 5 estrellas de la ciudad.

Los restaurantes tampoco esperan hacer grandes cajas. El presidente de la Asociación de Empresarios Hosteleros de Vizcaya, Ángel Gago, argumenta que la afluencia de visitantes es incapaz de compensar el éxodo vacacional de los residentes, que, junto a los ejecutivos, son el principal sostén de estos negocios. «Estas fechas rompen toda la actividad empresarial», remarca.

De hecho, la llegada de turistas tendrá un impacto moderado, ya que sólo llenarán los hoteles bilbaínos durante dos días del largo periodo festivo: mañana y el viernes. Ayer sólo quedaban habitaciones disponibles en cinco establecimientos.

Por el tipo de turismo que visitará Bilbao en estos días de procesiones -preferentemente matrimonios con hijos- en el Ercilla se las ven y desean para encontrar habitaciones dobles, no así individuales. Rozarán el lleno hasta el sábado, pero, a partir de esa jornada, la ocupación decrecerá notablemente. «Vivimos una leve mejoría», explicó el relaciones públicas José Luis Martínez Caballero. En la cadena Barceló, que destacan la afluencia de madrileños, catalanes e ingleses, la estancia máxima es de dos días, mientras que el Dómine cifra en un 10% el aumento de clientes y sitúa el índice de ocupación en un 85% para mañana y el viernes. A partir del sábado, coinciden, la ciudad se convertirá «en un solar, sin turismo de negocio ni de ocio», y con una casi nula oferta cultural.

Sin espectáculos teatrales ni musicales, los turistas deberán conformarse con las muestras que el Guggenheim y el Museo de Bellas Artes han preparado sobre Rusia y la figura de Velázquez. La pinacoteca de Gehry acogió el año pasado 24.000 usuarios y el segundo prevé una afluencia de más del 50% con respecto a 2005.



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