Con la llegada de la Semana Santa, el número de visitantes se multiplica en La Arboleda. Muchas de estas personas se instalan en tiendas de campaña, sobre todo en el entorno de los pozos ubicados en las cercanías de este antiguo enclave minero de Trapagaran. A su paso, la basura y los destrozos son frecuentes en el paraje. Ante esta situación, el equipo de trabajo del centro de interpretación ambiental de Peñas Negras, dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, reclamó ayer «una mayor vigilancia» por parte del Ayuntamiento y la Diputación.
Según los gestores del centro, «la solución principal es regular los usos de la zona», aunque también resulta prioritario evitar las infracciones y los excesos de los visitantes. «Es desesperante ver cómo en los últimos años estas agresiones medioambientales se producen con total impunidad», denunciaron los responsables del complejo Peñas Negras.
Los trabajadores no creen que la vigilancia sea una tarea complicada. «La mayor parte de las tiendas de campaña se sitúan junto a la carretera o en áreas de fácil acceso, lo que facilita esta labor», subrayó el equipo, preocupado por el futuro de las zonas verdes de La Arboleda. «Está en un estado de abandono total, cuando es un entorno privilegiado», alertaron las mismas fuentes.
En este sentido, los empleados de Peñas Negras hicieron hincapié en la «gran presión medioambiental» que soportan los Montes de Triano y Galdames. «Destrozos, robos de mobiliario, proliferación de basura, motos y quads fuera de pistas... Se producen todo tipo de abusos», enumeraron.