El Ayuntamiento de Lekeitio quiere mejorar el aspecto de las calles y rincones de la villa turística. Con ese objetivo, el Consistorio ha decidido incrementar los gastos corrientes para ampliar a los fines de semana de todo el año la limpieza viaria de la localidad. «Nuestra intención es que las calles del pueblo permanezcan aseadas todos los días del año, sea festivo o jornada laborable, por lo que hemos decidido hacer un esfuerzo económico en los presupuestos para este ejercicio y poder sacar adelante estas labores», declaró el alcalde lekeitiarra, José Mari Cazalis.
Con todo, los planes del equipo de Gobierno local no obligarán a los operarios de limpieza de la brigada municipal a aumentar su jornada laboral. Y es que para hacer frente a la nueva tarea, subcontratarán el servicio. «Será un sistema mixto. Los del Ayuntamiento mantendrán la misma función los días laborales, y los fines de semana la tarea recaerá en la empresa adjudicataria», añadió Cazalis.
Críticas de la oposición
No obstante, esta decisión ha suscitado las críticas de la oposición y, en especial, de la plataforma de ciudadanos integrados en Lea, que rechazan la política de «privatización» de servicios esenciales. Una tendencia que «promueve la Administración costera dirigida por el PNV», protestaron.
Entre las condiciones fijadas por el Ejecutivo municipal para la contratación del servicio destaca el de la obligación de regar con manguera todas las calles. «De esa manera garantizamos una limpieza casi óptima de la mayor parte del municipio», destacó el primer edil.
La puesta en marcha de esta medida se complementa con la recogida diaria de los residuos sólidos urbanos, que en el caso de Lekeitio experimenta un elevado incremento en coincidencia con los fines de semana y la temporada de vacaciones. El aumento de su población flotante, sitúa a este municipio a la cabeza de la comarca de Lea Artibai.
Otra de las decisiones adoptadas en esta materia ha sido la de proseguir con la retirada de carteles y pancartas colocados en edificios emblemáticos de la villa, así como proceder a la limpieza de las pintadas que se realizan en inmuebles de destacado valor histórico. En el transcurso de 2005, el mantenimiento de esta política supuso un desembolso de 24.000 euros. «Tratamos de evitar que la imagen de la villa y de sus vecinos se corresponda con el de un pueblo sucio, mal cuidado y en el que cada cual puede hacer lo que le venga en gana», reiteraron fuentes municipales.