Roberto Urrutia interpretará a Jesús y su mujer, Mari Paz Domingo, a María Magdalena. La vida en pareja les sirve para apoyarse mutuamente y enriquecer los papeles que ambos representarán hoy, a partir de las 21.30 horas, en la Pasión de Berango. Urrutia, de 37 años, lleva casi la mitad de su vida participando en este acto, mientras que Domingo tiene 29 y ya cumple 13 interpretando diversos papeles.
-¿Cómo se lleva lo de interpretar a estos personajes y ser un matrimonio en la realidad?
-Mari Paz Domingo: Con ilusión. Yo me presenté para el papel cuando me enteré de que él haría de Jesús. Cuando los dos vamos al tálamo del pecado, como llamo en broma a la cama, nos reímos.
-Algunos aseguran que el Jesús y la Magadalena históricos también estaban casados. ¿Qué les parece?
-Roberto Urrutia: No lo sé. A mí la idea no me escandalizaría ni me crearía un trauma.
-¿Con qué se queda entonces?
-R. U.: Lo importante es el mensaje de Jesús. Su mensaje de amor. Él se lo dice a los apóstoles en la Última Cena.
-¿Se tranquilizan o se pasan los nervios de uno a otro antes de Viernes Santo?
-R. U.: Nos apoyamos mucho. Ella me dice que nos toca ensayar y me da fuerzas. Además, nos preguntamos cosas y hacemos sugerencias a cuenta de los papeles. Es un acierto que seamos un matrimonio en la realidad, porque el diálogo entre los dos enriquece nuestros personajes.
«Una amistad profunda»
-¿Cómo plantea Jesús su papel?
-R. U.: He estado mucho tiempo trabajando en un grupo de tiempo libre de la parroquia San Martín y fui catequista, así que tienes ya una idea de Jesús, de sus vivencias. Cuando te dan el papel, quieres sacar esas vivencias fuera y te haces preguntas que nunca te harías. Por ejemplo, antes veía una proximidad entre Jesucristo y los apóstoles. Ahora veo una amistad muy profunda, porque tenían un proyecto en común.
-¿Por qué rezarían ambos el día Viernes Santo?
-Por que no llueva. Que esté nublado si hace falta o que haga frío, pero que no llueva. La lluvia moja los trajes, los escenarios y duplica el trabajo. Es que la Pasión no termina con la representación. El público se va, pero nosotros nos quedamos aquí desmontando escenarios hasta las seis o siete de la mañana.
-Usted lleva muchos años de Pasión.
-R. U.: Yo empecé de columna, que es como llamamos aquí a los romanos, hace 16 años. De ahí pasé a hacer papeles de apóstoles y de testigos. Luego hice a San Pedro, que me encantó y después a Caifás. Es que tenía ganas de hacer un papel de malo. Lo disfruté y le di muchos matices.
-Es la segunda vez que interpreta a la Magdalena, pero en esta ocasión será más duro, ¿no?
-M. P. D.: Sé que este año, cuando vea a Jesús en la cruz me voy a emocionar y voy a llorar el triple. Lo peor de todo es la crucifixión. Intento visualizarlo, pero sé que voy a correr hacia la cruz como una loca. También la primera caída del Vía Crucis va a ser muy impactante.
-¿El papel de Jesucristo le afecta?
-R. U.: Me hace trabajar en dos vertientes. Soy tímido y Jesucristo es el personaje en el que más se fijará la gente. Tengo que desinhibirme, expresar y transmitir sus sentimientos. Por otro lado, como creyente me servirá para redefinir la figura de Jesús acerca de la manera en que llevar a la práctica su mensaje.